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Sean amables

Comentaré un proceso de postulación en el cual participé tiempo atrás en mis primeros años de trabajo.

Estaba recién titulado de contador auditor, sin contactos ni dinero me fui a Santiago a buscar trabajo porque en mi pueblo no hay mucho. En una de las tantas entrevistas por las que pasé, me encontré con un proceso de selección bastante particular.

La primera etapa fue entrevista con el que sería mi jefe si quedaba, me preguntó por mis aspiraciones, mis motivaciones, etc. Lo típico de cualquier entrevista. Me encontró bien y me mandó a la entrevista psicológica, y aquí comienza lo divertido.

Fue una entrevista psicológica grupal, éramos 3 personas, yo y dos mujeres, una de ellas más o menos de mi edad, también recién titulada, y una señora que ya tenía experiencia. La psicóloga primero hizo unas 3-4 preguntas a la señora, la escucho atentamente, conversaban para ahondar en la información, luego a la chica, mismo caso, le hizo preguntas por motivaciones, expectativas, etc. Cuando llegó mi turno, literalmente me miró de pies a cabeza, y me preguntó con cara muy seria,: '¿Y tú qué quieres lograr acá?', Y le comenté que también soy recién egresado, que participo en esta entrevista por el cargo de contador, que quiero crecer como profesional, etc.. y cuando iba hablando, me interrumpió y me dijo 'Pero no me respondes a qué viniste', comencé a responderle y me dice 'ya, suficiente'. La entrevista siguió así hasta el final. Al terminar, yo ya asumí que no había quedado, por lo que esperé a que las mujeres salieran de la oficina, y hablé con la psicóloga. Le pregunté si cometí algún error, par saber qué hacer para mejorar en futuros procesos, a lo que me responde 'no me agradó tu parada de 'acá vengo yo' (fue la primera y última vez que alguien me había dicho algo así jajajajaja)

Hoy, 10 años después me encuentro con esta señora nuevamente, buscando trabajo en RRHH, la entrevisto como jefe de RRHH y le pregunto si se acuerda de mí, dijo que no y le recordé los hechos, en tono bien neutral y rebajando los hechos a una simple anécdota que pasó. Cuando se acordó se puso nerviosa, sacó el tema de que entonces estaba recién divorciada, que odiaba a todos los hombres pero fue un arranque del momento y nada más... Le dije que se olvide, que me acordaba porque tengo buena memoria nada más y que la iba a evaluar exactamente igual que al resto. Estaba bien para el cargo aparentemente pero recién me llegó su perfil según la empresa externa, y salía que era demasiado confrontacional como para que sirva para el cargo.

Moraleja: sean siempre amables con la gente, nunca se sabe cuándo estarán del otro lado del escritorio.



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