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Una etapa dificil

Mi papá tiene 75 años y está por segunda vez hospitalizado este año por su fibrosis pulmonar. Él ha luchado más de 5 años con su cáncer. Comenzó con el oxígeno en 2.0 y ahora lo usa en 10.

Quisiera que alguien que ya vivió esta difícil etapa de la espera me cuente cuáles serían los mejores cuidados para él y que debo y qué no debería hablarle.

La trabajadora complicada

Hola, vengo a contarles una triste experiencia que me pasó ayer como cliente en un supermercado de esos de provincia.

Llegando a la caja del supermercado había una mujer de mediana edad despidiéndose de las otras cajeras y estba con los ojos llorosos.

De sapo le pregunto a quien me estaba atendiendo por que esa persona estaba así y la cajera me dice con la voz cortada que la niña se estaba despidiendo por que no le habían renovado su contrato a plazo por que ella pedía mucho permiso para llevar a su hijo a la teletón, que ella era super buena trabajadora, cumplía con sus turnos y era bien alineada con la atención de las personas pero que era muy complicado para los jefes por que debían cambiarle los turnos cada par de semanas.

Que penca debes ser como dueño de empresa el no ver la parte humana, más encima exponer a una persona de manera pública de decirle delante de todos que no sigues trabajando por que eres complicada por andar cambiando turnos.

Por último espera a que esté cerrado el lugar y habla con la persona pero no dejarla salir así llorando en frente de todos vulnerando a la persona, su dignidad y privacidad.

Se me partió el alma de pena y rabia... Como tanto? Sabrán los dueños y jefes que es super dificil conseguir horas en la teletón?

Que si faltas a una hora de atención te dejan casi de lado por darle los cupos a alguien que si puede cumplir con las asistencia?

Que a veces debes esperar hasta 8 meses para que te atiendan?

Cargar con un hijo con discapacidad es re penca cuando trabajas, más aún si tienes que llevarlo a mas de 50 kilometros de tu casa, que es el caso de quienes vivimos en Linares, y muchas veces las familias no tienen cómo llevar a sus hijos y deben esperar el transporte que colocan los municipios, y eso significa salir cerca de las 6 de la mañana de tu casa y volver muchas veces alrededor de las 5 o 6 de la tarde por que hay que esperar a que todos terminen.

Yo tambien tengo un hijo con discapacidad y tengo que ir varias veces en el mes haciendo el mismo recorrido pero lo hago en auto por que no me dan los tiempos para cumplir con mis obligaciones, gracias a Dios siempre tuve capacidad de emprender y trabajar por cuenta propia, no me va mal y tengo la suerte de que cumplo junto a mi esposa con mis 3 hijos pero no todos tenemos la misma suerte.

Perdón que me alargue tanto, pero por favor para la gente que tiene personas a cargo sean mas humanas, si no pueden controlar las variables y necesitan pedirle a una persona que se retire por que no sigue trabajando tengan más empatia y haganlo de manera que la gente no sea expuesta a situaciones lamentables.

Los perros sueltos

Se acuerdan de la confesión del gallo de las palomas que no lo dejan dormir? Bueno, mi esposo hizo algo similar, tiene una pistola a fogueo pero por los perros! Vivimos en parcela y casi todas las parcelas tienen perros mas que nada pq igual hay robos por el sector, y el perrito te alerta de algo extraño... el caso es que hay vecinos que no tienen ni la mas mínima preocupación de cuando sus perros se salen, pq si, aun estando en parcela hacen hoyos y salen, van a las parcelas de los lados, obviamente los perros de esas casas se alteran y no dejan dormir... aparte de que los perros estan tan en alerta que terminan peleando entre ellos. Hay vecinos que no cerraron sus parcelas y no tienen animales y allá se les van a meter los perros ajenos y cuando les avisan a los vecinos los culpan a ellos por no cerrar su terreno... entonces, la pistola a fogueo espanta a los perros y así al menos se logra dormir...

La exigencia

Llevo cinco años con mi pareja y en mayo nos casamos. Cuando nos conocimos hablamos del tema hijos y yo fui clara: no quería ser mamá. Él me aceptó así. Con el tiempo cambié de opinión y hoy sí me imagino siendo mamá, pero no ahora. Tengo 30 años, él 33, y sentimos que aún queremos disfrutar nuestra libertad: viajar, dormir hasta tarde, quedarnos viendo películas, salir, vivir nuestra relación sin la responsabilidad inmediata de un hijo.

Hemos hablado de quizás ser padres en tres años más.

El problema no es nuestra decisión, sino su familia.

Desde que nos conocimos han insistido con el tema del bebé. Incluso cuando llevábamos apenas seis meses juntos ya preguntaban “¿y el bebé para cuándo?”. En ese momento yo ni siquiera quería hijos y esas preguntas me incomodaban muchísimo.

Su familia es grande: son ocho hermanos, siete mujeres, y todas han sido mamás. Lamentablemente, todas son madres solteras y muchas quedaron embarazadas a los pocos meses de estar en pareja. No lo digo para juzgar, pero eso siempre me generó miedo. Me daba temor convertirme en madre soltera, y quizás por eso durante mucho tiempo rechacé la idea de tener hijos.

Ahora que estoy más abierta a la maternidad, la presión sigue. Mi suegra insiste en que apenas nos casemos debemos tener un hijo. Tanto mi pareja como yo le hemos dicho muchas veces que no es nuestro plan inmediato, que queremos disfrutar esta etapa. Incluso una vez escuché a mi pareja pidiéndole que dejara el tema, y ella le respondió que como madre le exigía un nieto.

Esa palabra —“exigía”— me quedó dando vueltas.

Yo le he contado todo esto a mi pareja y él me apoya. Respeta que a veces ya no quiera ir a reuniones familiares porque me cansa el tema. Pero hay espacios donde es difícil no estar: cumpleaños, reuniones, y sobre todo baby shower. Siempre llega el momento en que alguien dice “¿y ustedes cuándo?” y todos miran esperando respuesta. Me siento presionada, expuesta, como si nuestra vida fuera tema público.

Lo más contradictorio es que sí quiero ser mamá algún día. Pero quiero que sea decisión nuestra, no por presión ni por cumplir expectativas. Me da miedo que tanta insistencia termine generando rechazo hacia algo que, en el fondo, sí quiero vivir.

No quiero ser maleducada ni generar conflicto, pero mi paciencia está llegando al límite y no sé cómo poner un límite más claro sin explotar.

¿Estoy exagerando? ¿Cómo se manejan estos límites cuando la otra parte no quiere escuchar?

Nos ven como nos tratan

Al leer la confesión del muchacho que preguntaba por brackets, me acordé de un amigo que tuve hace como 5 años; lo conocí por Tinder. Era gracioso, buena onda, atractivo; no era de esos cabeza hueca que una se encuentra normalmente en Tinder. Me gustaba salir con él, íbamos a parques, a comer, me presentó a sus amigos, etc. Éramos amigos no más, pero yo sentía algo. Pensaba quizás este es mi ser amado jaja Pero había algo que me hacía dudar: tenía los dientes de adelante tan chuecos que no podía dejar de fijarme en ellos. Un diente miraba a la izquierda y el otro a la derecha. Me gustaba mucho el cabro, pero cada vez que lo veía pensando en besarlo, sus dientes me alejaban. Con el tiempo se convirtió en una fijación, al mirarlo sólo veía sus dientes. Este cabro estaba estudiando, y en su tiempo libre ayudaba a su familia que eran comerciantes, de esos que venden en áreas concurridas, así que plata tenia. Gastaba muchísima plata en ir a probar nuevos restaurantes, pero no se le ocurría arreglarse los dientes. Hasta se cachiporreaba de que viajaba a Europa cada verano. Pasado el tiempo me empezó a coquetear, pero lo pensé bien y dije no, no puedo, y dejé de hablarle con el entusiasmo de antes. La conexión se perdió, y nunca más supe de él. Como un año después conocí a mi actual pareja, que además de tener muchas cualidades positivas, tiene sonrisa Pepsodent. La verdad es que me encantan los dientes! jajaja es lo primero en que me fijo al hablar con una persona.

La sonrisa es la ventana del alma, hay que mantener esa ventana ordenada, no sólo por lo amoroso, sino en general. Yo trabajo con niños, recuerdo que hace tiempo tuve una capacitación en la que había una colega mayor, muy simpática y amorosa. Se quejaba de que no conseguía trabajo hace mucho tiempo. Nos caímos bien y hasta el día de hoy la tengo en redes sociales. Es una colega muy afable, inteligente, y capaz. Sin embargo, tiene los dientes de adelante muy separados. Así pero mucho! a tal punto que pareciera que le falta un diente. Además, tiene los bordes de esos dientes medio cafés. Le da una apariencia de bruja de cuento, y trabajando con niños obviamente eso se vería mal. Una vez me preguntó: por que será que no consigo pega? Pensé un momento en aconsejarla, pero no lo hice, quizás se lo tome a mal, no lo sé...

Aunque no lo queramos, como nos ven nos tratan. En mi caso, mi mamá nunca me llevó al dentista en mi niñez, tuve una ensalada de dientes hasta que salí de la universidad, cuando por fin empecé a trabajar y me endeudé por mis dientes. Ahora estoy feliz con mis dientes, por fin me miro al espejo y puedo sonreír sin miedo, aunque han pasado ya varios años desde que me sacaron los brackets. La gente gasta tanta plata en vicios y en puras tonteras, pero no tiene para arreglarse los dientes. Si tienen los medios háganlo, no sólo mejorarán sus prospectos de empleo y pareja, sino que se sentirán mejor consigo mismos.

Un sicólogo para los dientes

Hola a todos, me podrían ayudar con algunas recomendaciones, de personas que tengan conocimientos:

Tengo 35 años y necesito saber si a mi edad se puede corregir aún los dientes, los tengo desordenados y es algo que me acompleja al comunicarme, si alguien sabe dónde ir, ya que no quiero gastar tiempo y dinero.

Necesito alguna recomendación acerca de un psicólogo o terapeuta en habilidades sociales, necesito mejorar esto.

No se nada...

Lo laboral... es que quizás voy a tener que dejar el trabajo que me habían ofrecido en otra ciudad.

Y no saben cuánto me duele escribir eso.

Tengo 32 años y fui mamá a los 15, con el papá de mi hijo no hay contacto. Hace más de 14 años que no sabemos nada de él.

Hace 12 años conocí a un hombre maravilloso.

Empezamos siendo amigos. Ni él era mi tipo, ni yo el suyo. No hubo fuegos artificiales al principio, solo conversaciones largas, risas compartidas y una calma que yo no conocía.
Con el tiempo nos enamoramos.

Él es 10 años mayor que yo. No tiene hijos. No tiene ex que marcaran su historia. Al principio eso me daba miedo. Pensaba que alguien que no había sido padre jamás podría entenderme. Que quizás no sabría lo que significaba amar a un hijo por sobre todo.

Pero me equivoqué... Me demoré muchísimo en presentárselo a mi hijo y a mi familia. No iba a meter a cualquier hombre en nuestras vidas. No después de todo lo que habíamos pasado. Pero cuando finalmente lo hice... fue mágico...

Se entendieron desde el primer día... Él lo mira con orgullo.
Y Mi hijo lo respeta y lo quiere.

Él cumple el rol de papá sin que nadie se lo haya impuesto. Lo eligió. Nos eligió.

Este año, después de 11 años de relación, decidimos dar el paso de vivir juntos. Cada uno tenía su casa, su rutina, su espacio... pero quisimos unirlo todo. Queríamos ser oficialmente una familia bajo el mismo techo.

El cambio era grande: otra ciudad, empezar de nuevo.

Yo incluso había encontrado trabajo en lo que estudié, todo estaba alineado, todo parecía estar por fin en su lugar hasta esta semana.

Esta semana la ginecóloga me confirmó que tengo cáncer de ovario y un tumor enorme.

Y el mundo se me cayó en silencio... No lloré ahí mismo, no grité, no pregunté nada ni siquiera atiné a preguntar si podría tener más hijos. Y eso era algo que habíamos soñado. En unos 2 años queríamos intentarlo.

Ahora no sé nada... No sé si podré... No sé si mi cuerpo me lo permitirá... No sé si mi vida va a cambiar para siempre.

Él no sabe, aún no le he contado.

Y hay algo dentro de mí que me susurra que quizás ya no me va a querer así. Que quizás no es justo arrastrarlo a esto. Ambos queríamos otro hijo y tal vez yo ya no pueda dárselo.
Rechacé el trabajo. No puedo empezar algo nuevo mientras voy a iniciar tratamiento. Pero también siento que quizás no debería irme a vivir con él ahora. ¿Y si esto lo cambia todo? ¿Y si se queda por obligación? ¿Y si se va?

Teníamos todo planeado... Todo... menos esto.

No sé si alguien ha pasado por algo así.

No sé si después de un diagnóstico así se puede volver a soñar con otro hijo.
No sé nada.
Solo sé que tengo miedo.
Miedo de perder mi salud.
Miedo de perder nuestros planes.

Recuperando el silencio

Trabajo por turnos extensos y, cuando por fin salgo a descanso, suelo llegar a casa al amanecer. El problema es que justo a esa hora un vecino se levanta muy temprano y acostumbra alimentar palomas. No llegan unas pocas: llegan cientos.

Usan mi techo como pista de aterrizaje y el ruido es insoportable. Caminan, aletean, golpean... y yo, que solo quiero dormir después de jornadas agotadoras, no logro descansar.

Desesperado, tomé una decisión que probablemente muchos juzgarían mal: compré un arma de aire. Desde mi pieza, a través de una pequeña ventana, empecé a usarlа. Con el tiempo, las palomas comenzaron a desaparecer. Algunas quedan en la calle, otras simplemente ya no vuelven.

Nadie sabe de dónde vienen los disparos. Pero algo cambió: ahora hay drones sobrevolando el sector, patrullas dando vueltas y hasta puntos fijos de vigilancia.

A veces me invade la culpa. Otras veces siento que solo estaba intentando recuperar algo tan básico como el descanso. Y en medio de todo, me descubro viviendo una extraña paradoja: estar ahí, mirando sin ser visto, mientras todo afuera se tensa... y el silencio, por fin, vuelve a mi techo.

Una familia aproblemada

Últimamente me tiene muy preocupada la situación de mi hermana mayor. Ella tiene 40 años y vive con mi padre, que ya es adulto mayor. Mi papá tiene un negocio de artículos a pedido; a pesar de sus problemas de salud, aún trabaja y se mantiene con eso y con su pensión. También vive con ellos mi hermano mayor, que tiene TEA y se dedica al comercio ambulante, ya que por distintas razones no terminó sus estudios.

Mis padres se separaron hace muchos años, pero mi mamá igual se preocupa por mi hermana, porque ella presenta crisis depresivas frecuentes. Lo que me genera conflicto es que siento que muchas de las dificultades actuales de mi hermana son consecuencia de decisiones que ella misma tomó a lo largo de su vida, y pareciera que no logra asumir esa responsabilidad.

Desde joven fue muy buena para salir, priorizaba el carrete por sobre los estudios. Es muy hábil socialmente, siempre ha hecho muchas amistades. Estudió Administración de Empresas en un instituto y terminó en 2013, pero durante su carrera muchas veces delegaba sus responsabilidades, incluso su tesis la trabajó casi completamente una compañera, mientras ella ofrecía a cambio incluirla en su círculo social y fiestas.

Ese mismo año conoció a su primera pareja formal y lo llevó a vivir a la casa. Mi mamá no estaba de acuerdo, pero mi papá los recibió, incluso le dio trabajo a él. Con el tiempo esa relación terminó y él se fue con otra persona, dejando a mi hermana sola. Desde entonces, siento que su ánimo cambió mucho.

Han pasado los años y ella nunca ejerció en lo que estudió. Se quedó trabajando de manera informal junto a mi papá, pero no es constante ni responsable. Pasa mucho tiempo durmiendo o en el teléfono. Se queja de que no ha surgido y de que no tiene dinero, pero tampoco busca activamente oportunidades. Mi papá ahora gana menos que antes, por lo que lo que puede darle es limitado.

Cuando se angustia, recurre a la medicamentos en exceso para dormir todo el día, lo que me preocupa mucho. Veo en ella muchos bloqueos, frustración y estancamiento. Al mismo tiempo, me genera rabia su actitud frente a la vida, porque siento que no ha querido hacerse cargo de su proceso.

La verdad es que no somos cercanas. Siempre me ha costado conectar con ella por su forma de enfrentar las cosas. Pero, a pesar de todo, sí me gustaría que saliera adelante algún día. Es una situación difícil y dolorosa. Supongo que, como se dice, en todas las familias hay problemas complejos.

Lo que realmente siento...

Estoy en mi casa mirando el Instagram de la mujer que se me declaró y a quien yo rechacé, porque en ese momento pensé que no era del gusto de mi familia. En lugar de seguir lo que sentía, elegí a otra pareja que sí encajaba con lo que ellos esperaban.

Y ahora me doy cuenta de algo que me duele: tal vez traicioné lo que realmente quería por aprobación y estabilidad.

Se me cruza una idea que suena impulsiva... ¿Y si termino la relación en la que estoy —una relación en la que no siento mucho y que mantengo más por estabilidad económica— y le digo a ella lo que realmente siento?

No sé si es una locura o simplemente es que estoy empezando a ser honesto conmigo misma..

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