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El emprendedor

Trabajé años en empresas grandes, aprendí el negocio, encontré una parte de la cadena que no estaba explotada y decidí independizarme para meterme en ese nicho. Armé mi emprendimiento con mucho esfuerzo, mucho trabajo, un costo familiar tremendo (Estuve a punto de separarme de mi señora, porque no le dedicaba tiempo ) pero después de algunos años mi empresa comenzó a dar números azules y ya ha crecido bastante.

El problema que tuve siempre fue al escoger personal. Si traía mujeres jóvenes, al poco tiempo se embarazaban y empezaban a llegar tarde por las 'náuseas matutinas', salidas al médico a cada rato, que se sentían mal, después salían con pre-natal y a la vuelta del post-natal más licencia, y cuando ya no les daban más licencia, que no tienen con quién dejar a la guagua, que la guagua está con fiebre, que acto en el jardín, que el médico, que el dentista y de repente embarazada de nuevo y repitiendo el mismo ciclo, ahora multiplicado por 2 guaguas. El tema es que literalmente dejaban la pega botada (por ejemplo la facturación) y entorpecía tremendamente el ciclo de trabajo.

Con los hombres también he tenido malas experiencias, porque algunos no soportan que el colega del lado gane más plata que ellos o tuve a gallos que no estaban ni ahí con la pega y querían irse a una empresa más grande, tuve weones flojos que no hacían nada en todo el día.

Las mujeres más adultas con hijos grandes eran conflictivas y dejaban la pega de lado, para venir a contarme lo que había dicho tal colega, que la Juanita hablaba a sus espaldas, que ellas no van a seguir trabajando porque la Pepita la miró feo, ¡¡puras weás!!!

Hasta que llegó una chica joven a trabajar directamente conmigo. Ella era buena para la pega analítica, rápida, muy eficiente, inteligente, muy observadora, arreglaba los errores de los demás, muy detallista, muy preocupada de verificar toda la pega. A ella se le ocurrió inscribir a mi empresa como proveedor para el estado y se encargó de hacer todo el papeleo, para estar en la vitrina de mercado público y ahí la facturación se disparó. Yo estaba re-feliz con ella, así que me encargué de cada cierto tiempo preguntarle si estaba bien de lucas, le arreglé unos bonos y ganaba comisión por las ventas para que no quisiera irse a trabajar a otro lado. La chica era super linda y soltera,y los mismos weones flojos que andaban todo el día tomando café y sacando la vuelta, venían a instalarse al puesto de ella para invitarla a salir y joteársela. Yo en general no me meto en la vida personal de mis trabajadores, pero reconozco que me preocupé un poco de que aceptara salir con algún weón de acá y se quedara embarazada y que me deje la pega botada.

Pero nada es tan maravilloso como parece. De repente esta chica empezó a faltar a la pega. Venía solamente en las tardes. Yo ni siquiera le preguntaba sus motivos, porque me seguía cumpliendo bien: enviaba correos desde la casa, y se quedaba hasta más tarde y avanzaba todo lo que había quedado pendiente de la mañana. Al poco tiempo empezó a faltar el día completo, venía como 2 veces a la semana. Un día me dijo 'yo respondo el celular desde mi casa, respondo a los clientes por correo, avanzo desde mi CAMA todo lo que hay que ingresar al sistema (tenía una VPN), no hay nada pendiente, no vengo a la oficina, pero la pega está hecha. (cosa que era verdad)
La facturación se mantenía, incluso aumentaba, así que asumí que ya no quería venir a la oficina porque los jotes la molestaban mucho y a ella no le gustaba mucho sociabilizar con los demás. Además era la única joven que no tenía hijos, pensé que no era amiga de las que hablaban todo el día de sus hijos, etc.
Yo se lo permití, ya que me seguía cumpliendo con la pega impecable.

Un día me la encontré llorando en la oficina sola. Lloraba a mares, desesperada. Ella no se dio cuenta que yo había entrado. No supe qué hacer, así que retrocedí y me fui. No se me ocurrió nada en el momento, ni llevarle un vaso con agua, ni preguntarle qué le pasaba, no supe reaccionar. Mi mayor temor era que tome la decisión de irse de la empresa y no tenía a nadie quién la pudiera reemplazar, eso me daba terror. (Yo pensaba sólo en los intereses de mi empresa).

Unos días después, pude conversar con ella y por primera vez se me sinceró: me dijo que sufría de depresión endógena desde la adolescencia, que estaba con tratamiento, pero que de vez en cuando sentía que vivir no tenía sentido y le venían fuertes ganas de desaparecer y de quitarse la vida. Cuando no venía en las mañanas, era porque no podía levantarse. Planificaba constantemente quitarse la vida, pero tenía un gato y se sentía culpable de dejar al gato solo, por eso aún no había concretado el 'suicidio'. Pero esa semana encontró una familia que adoptó al gato, así que ahora podía morirse sabiendo que su gato estaba en buenas manos.

Yo quedé para adentro, le pregunté si su familia sabía de esto, me dijo que ellos no la entendían, además vivían en otra ciudad. No tenía pareja, no tenia amigas, no habían más familiares. Le dije que por favor no cometiera ninguna locura, que cambie de psiquiatra, que vaya a terapia con psicólogo, que haga algo nuevo, que se tome vacaciones !!

Me aganchó lo de las vacaciones, me dijo que se iba de viaje fuera del país. Su última conexión de whats app fue el 30 de Noviembre y desde ahí no he sabido nada de ella, no contesta el teléfono. En una de esas está feliz de vacaciones o tal vez se quitó la vida, estoy super preocupado y no sé qué hacer.




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