La limpieza profunda
Quiero contar una experiencia sumamente desagradable que viví al contratar una empresa de aseo para mi hogar.
Desde el primer momento fui completamente transparente sobre las condiciones de mi casa. De hecho, pagué una visita presencial para que la responsable evaluara personalmente el inmueble antes de entregarme una cotización. No contraté un servicio a ciegas.
Después de esa visita, me cotizaron una limpieza profunda de 90 m2, además de otros servicios que se cobraban por separado: limpieza de baños, ventanales, productos de aseo y sacar, ordenar y guardar objetos dentro de los muebles.
Es decir, prácticamente cada trabajo adicional tenía su propio valor, y todos esos conceptos fueron considerados en mi pago.
Sin embargo, después de realizar el servicio, la responsable pretendió cobrarme casi $500.000, argumentando que mi casa correspondía a un 'aseo extremo'. Posteriormente, según ella, me estaba haciendo un descuento y el total quedaba en $404.000.
¿Lo más absurdo? ¡Ella misma había visitado y evaluado mi casa antes de cotizar!
Además, se habían presupuestado 90 m2, pero ni siquiera se intervino la totalidad de esa superficie.
Quiero aclarar algo que me parece fundamental: mi casa jamás estuvo abandonada ni en las condiciones extremas que después intentaron mostrar públicamente.
Reconozco que había sectores de la cocina que necesitaban una limpieza más intensa, especialmente detrás de los muebles, donde se acumula suciedad difícil de alcanzar. Pero eso no significa que toda mi vivienda estuviera en condiciones extremas. Ni siquiera tenía el horno sucio como para justificar semejante descripción. El resto requería el aseo profundo que precisamente había contratado.
Nunca me negué a pagar. Transferí $316.000, correspondientes a los servicios cotizados y adicionales acordados, descontando el abono que ya había realizado.
Incluso manifesté mi disposición a reconocer un cobro adicional razonable por el trabajo extraordinario de la cocina. Lo que no acepté fue que, después de haber evaluado personalmente la vivienda, pretendieran cambiar prácticamente toda la tarifa sin mi autorización previa.
Y aquí viene lo peor.
La propia responsable me escribió que no exigiría la diferencia y que prefería dar el asunto por cerrado.
Pero después comenzó una verdadera exposición en redes sociales.
Publicó reiteradamente videos e historias sobre mi casa, me trató de 'nefasta', hizo comentarios sobre mi situación económica y dio a entender que yo no había querido pagar.
No fue una sola publicación. Fueron múltiples publicaciones sobre una situación que supuestamente ya estaba cerrada.
Además, durante el servicio terminaron varias pertenencias personales en la basura sin mi autorización, y también se produjo un problema con mi calefón, que presentó una filtración durante esa jornada.
Lo que debía ser un servicio profesional terminó convirtiéndose en un conflicto económico, problemas con mis pertenencias y una exposición pública de mi intimidad.
Tengo conversaciones, cotizaciones, comprobantes de pago y registros de las publicaciones que respaldan mi relato.
Me parece increíble que una persona que ofrece un servicio dentro de los hogares no comprenda la enorme responsabilidad y confianza que eso implica.
Una cosa es tener una diferencia por un cobro y otra completamente distinta es utilizar la intimidad de una familia para desacreditarla públicamente.
Y lo que más me indigna es que intentaran instalar la imagen de una clienta que no quería pagar, cuando fui yo quien solicitó y pagó una evaluación previa precisamente para evitar este tipo de situaciones.
Comparto mi experiencia porque creo que los clientes también tenemos derecho a contar nuestra versión, exigir que se respeten las cotizaciones y, sobre todo, esperar que nuestra privacidad sea respetada...
