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Sueños ..

Hace casi un año conocí a una mina. Nos juntábamos, hablábamos todos los días y había cierta onda, aunque nunca fuimos pareja formal. La cosa es que la mina tenía varios problemas económicos y yo me sensibilizaba, así que la ayudé con plata en dos ocasiones. Pero con el tiempo empecé a notar algo bastante curioso, cuando le decía que no a alguna petición económica, se enojaba y me bloqueaba.

Después de un tiempo volvíamos a hablar y todo seguía como si nada. Hasta ahí ya era bastante absurdo, pero falta lo mejor. Resulta que la mujer es muy metida en el tarot, la espiritualidad y el esoterismo. Todo respetable, cada loco con su tema. El problema es que últimamente empezó a asegurar que había desarrollado un don llamado “videncia onírica”.

Básicamente, dice que sus sueños son tan reales que puede descubrir verdades ocultas sobre las personas mientras duerme. Y ojo, que no lo decía en sentido figurado. Llegó a bloquear a una amiga porque soñó que le había robado. Sin pruebas ni nada. Conmigo empezó a hacer lo mismo. Me cuestionaba por situaciones que supuestamente había descubierto en sus sueños. Imagínense tener que dar explicaciones por hechos que ocurrieron exclusivamente en la cabeza de otra persona mientras dormía.

Bueno, resulta que está atravesando una separación y tiene un hijo. Por problemas con su ex, necesitaba arrendar temporalmente un lugar para quedarse con su mamá y su hijo . Un día me dice que necesita que yo le pague el alojamiento por diez días. ¿El valor? Aproximadamente $1.500.000 de pesos. Por diez días, señores. Me dijo que pagarle ese arriendo sería una “prueba de confianza”. Que si realmente quería demostrarle que podía confiar en mí, tenía que pagarle inmediatamente, ese mismo día. O sea, después de casi un año saliendo, de haberla ayudado económicamente y de soportar acusaciones basadas en revelaciones recibidas durante la fase REM del sueño, ahora tenía que desembolsar casi dos palos para acreditar mi confiabilidad. Le dije que podíamos juntarnos, conversar y después evaluar cómo podía ayudarla. Pero cuando le confirmé que no iba a pagar 1,5 en esas condiciones, le pregunté si seguía en pie lo de vernos.

Y aquí viene el desenlace de esta maravillosa historia. Me respondió simplemente: “Tengo cosas que hacer”. En fin, reconozco que fui bastante weon por aguantar tantos bloqueos y reconciliaciones, pero lo último ya me pareció una verdadera comedia.



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