Unas calles inundadas
En Coquimbo hubo familias enteras que lo perdieron todo, con personas fallecidas, y tuvieron que esperar días y días.
En Las Condes, en cambio, bastaron apenas cinco horas para que llegara la ayuda. Da mucha rabia ver tanta diferencia. Al final, parece que el dolor de unos valiera más que el de otros para las autoridades.
La ayuda del Estado debería ser rápida y eficiente para todos por igual, sin importar la comuna de la que seas ni la condición económica. No pueden existir ciudadanos de primera y de segunda categoría cuando la gente lo está pasando mal.
