Y se van los buenos..
Respondo a la amiga de la confesión #84502, sobre los que hacen mal su pega.
Sí, tienes mucha razón. Hoy en día hay miles de personas que podrían hacer mucho mejor la pega de varios, pero están cesantes o subvaloradas en otros trabajos, esperando/buscando una oportunidad.
Sin embargo, que el mercado laboral esté complicado y que exista tanta gente buscando trabajo no significa necesariamente que el Penca vaya a cuidar más su pega. Y aquí entran varios factores.
1) Desvincular a un colaborador en Chile no es fácil ni barato. No existe una causal de despido que sea por "ser malo para la pega". Existen causales legales, pero acreditar un incumplimiento grave o justificar una desvinculación por bajo desempeño puede ser bastante más complejo de lo que parece. Por eso, muchas empresas prefieren mantener a alguien que hace mal su trabajo antes que enfrentar los costos o eventuales conflictos de despedirlo.
Pero aquí viene una arista que considero incluso más importante ¿qué están haciendo los líderes y las jefaturas para mejorar el desempeño de quienes no están cumpliendo?
Porque, como bien dices en tu confesión, cuando los buenos terminan subvencionando el trabajo de los malos, indirectamente también estamos ayudando a que esa mediocridad pase desapercibida.
Si siempre hay alguien que corrige los errores, supervisa, lo que otros deberían saber hacer o simplemente termina haciendo la pega ajena, ¿cómo se va a evidenciar el verdadero problema? ¿Cómo va a saber la empresa que necesita capacitar, evaluar o tomar medidas para mejorar el desempeño de ciertos trabajadores?
Al final, el buen trabajador termina siendo castigado con más volumen de carga simplemente porque hace bien su pega, mientras que al Penca se le exige cada vez menos.
2) Y a eso sumémosle otro fenómeno que tampoco debemos ignorar, el famoso pituto y el amiguismo dentro de las empresas, y que cada día es más aberrante.
Hay personas que difícilmente perderán su puesto, no precisamente por sus capacidades, sino porque son "cercanas" a alguien con capacidad de decisión dentro de una organización, fueron recomendadas por un jefe, son amigos de un gerente o simplemente cuentan con una red de contactos que los protege y los protegerá.
Entonces no siempre ascenderá el más preparado o competente, sino el que tiene "la confianza" de alguien más arriba. Y esa confianza no necesariamente viene acompañada de las habilidades necesarias para el cargo. ¿Y quién termina compensando esas deficiencias? Los mismos trabajadores competentes de siempre...
El verdadero problema aparece cuando una empresa confunde la tolerancia al error con la tolerancia permanente al mal desempeño. Cuando no existen estándares claros, cuando no se corrigen las deficiencias y cuando se normaliza que algunos trabajen por dos mientras otros apenas cumplen.
Y cuando uno dice que no lo hará más ¿que ocurre? te van haciendo a un lado, o dejan de tomar en cuenta tu opinión.
Y finalmente ocurre algo bastante paradójico, pero que viene de lo que mencionaba más arriba, muchas veces los que terminan renunciando no son los malos trabajadores, sino justamente los buenos, los que se aburren de asumir responsabilidades ajenas, de corregir errores que no les corresponden, y aguantar siempre lo mismo.
Por eso , buscar siempre la paz mental, donde uno le guste su trabajo, sea valorado, y haya grato ambiente laboral..., no se si existirá, si debemos buscarlo o fomentarlo.
