Hay historias que nadie ve.
Historias de perros que un día tuvieron un hogar y terminaron en la calle. Algunos fueron abandonados, otros nacieron allí y nunca conocieron una cama, una caricia ni la seguridad de saber que alguien volvería por ellos.
Yo empecé ayudando a uno… y después apareció otro. Y otro. Y otro más.
No porque me sobre el tiempo, el dinero o las fuerzas. Muchas veces también estoy cansada, preocupada y sin saber cómo voy a hacer para cubrir todo. Pero cuando los miro a los ojos, ¿cómo hago para simplemente darme la vuelta?
He visto perros con hambre, enfermos, heridos, asustados y completamente solos. He visto pequeñas vidas que, a pesar de todo lo que han sufrido, todavía buscan cariño y confían en las personas.
Y eso es lo que más duele.
Porque ellos no eligieron estar en la calle. No eligieron ser abandonados. No eligieron enfermarse ni pasar frío, hambre o miedo.
A veces escuchamos: “Es solo un perro”.
No. No es “solo un perro”.
Es una vida. Siente dolor, miedo, alegría y cariño. Puede esperar horas por alguien que nunca volverá. Puede recordar a quien alguna vez lo quiso. Puede mover la cola después de haber sufrido cosas que nosotros ni siquiera imaginamos.
No puedo salvar a todos, aunque quisiera. Pero sí puedo intentar que algunos conozcan algo diferente: una comida, un lugar seguro, una atención veterinaria, una caricia… y, ojalá, un hogar.
Esta historia no la cuento para que me feliciten. La cuento para pedir algo mucho más importante:
No seas indiferente.
Si puedes adoptar, adopta.
Si puedes esterilizar, esteriliza.
Si puedes ayudar con alimento, ayuda.
Si ves un animal herido, busca ayuda.
Si no puedes hacer ninguna de esas cosas, al menos no lo maltrates ni lo abandones.
Y si alguna vez ves a alguien intentando ayudar a un animal de la calle, recuerda que detrás de esa persona muchas veces hay cansancio, lágrimas, preocupación y un corazón que simplemente no pudo mirar hacia otro lado.
Porque ellos no tienen voz para pedirnos ayuda.
Pero nosotros sí tenemos voz para defenderlos.
Me siento cansada cada día, pero no me arrepiento de nada y seguiré mientras pueda
