Agotado
He escrito por aquí otras veces y me han dado buenos consejos, y siempre ha sido debido a la depresión de mi esposa, quiero dar un poco más de contexto, ella si está en tratamiento por un tremendo equipo.
Hace algunos años mi mujer se hizo de un grupo de amigas. Eran bastante distintas entre ellas y también muy distintas a mi esposa. Mi mujer es alta, hermosa, siempre se preocupa mucho de su apariencia y de andar bien vestida. Pero, diferencias aparte, se hicieron inseparables.
Se decían “las mejores amigas de la vida”. Andaban para todos lados juntas. Algunas fueron madrinas de nuestro matrimonio. Había carretes prácticamente todos los fines de semana, cumpleaños, juntas, celebraciones por cualquier cosa —creo que si existía el Día Internacional de la Piscola, también se juntaban a celebrarlo—.
Y para mí también terminó siendo algo entretenido. Me hice amigo de los maridos, nuestros hijos se hicieron amigos y se formó ese típico grupo donde finalmente ya no son solamente las amigas: terminan relacionándose las parejas, los niños y las familias completas.
Yo sinceramente pensé que ese grupo nos iba a acompañar durante muchos años.
Hasta que algo cambió.
Mi mujer entró en una depresión muy fuerte y, en algún momento de todo ese proceso, las que habían sido sus amigas entrañables pasaron a convertirse prácticamente en sus enemigas.
Todo lo que antes parecía bueno ahora es malo. Todos los defectos que antes aparentemente no importaban ahora son enormes. Y una parte importante de su depresión terminó girando alrededor de la ruptura con ellas y de todo lo que ocurrió entre medio.
El problema es que ha pasado el tiempo y yo estoy agotado.
Estoy cansado de que cada cierto tiempo vuelvan a aparecer en nuestras conversaciones. Podemos estar bien, podemos llevar días o semanas relativamente tranquilos, puedo sentir que finalmente estamos avanzando... y de repente ocurre algo, aparece algún recuerdo, comentario o situación relacionada con ellas y nuevamente todo se va a la cresta.
Y no es solamente cansancio por escuchar una y otra vez la misma historia. Es mucho más complicado que eso.
Cada vez que quiero salir o hacer alguna actividad, mi mujer me dice: “anda, pásalo bien”. Nunca me prohíbe salir ni me hace directamente un problema por hacerlo.
Pero vuelvo y está llorando.
O pasan un par de días y me cuenta que justamente aquella noche en que yo salí quiso matarse.
Y eso me está destruyendo por dentro.
Porque entonces, ¿cómo vuelvo a salir tranquilo?
¿Cómo se supone que uno disfruta una salida sabiendo que existe la posibilidad de que mientras estás tomando algo, conversando o riéndote con tus amigos, tu mujer esté en la casa pasandolo mal?
Empiezas a sentir que no puedes hacer nada sin culpa. Incluso cuando ella misma te dice que salgas.
Y quiero dejar algo muy claro: amo a mi mujer. No estoy diciendo que una persona con depresión simplemente tenga que “poner de su parte”, olvidarse de sus problemas o levantarse feliz al día siguiente. Sé perfectamente que la depresión no funciona así.
Pero yo también estoy cansado.
Cansado emocionalmente. Cansado de tener miedo. Cansado de sentir que cuando parece que estamos saliendo del hoyo, cualquier cosa puede devolvernos al punto de partida.
Y también estoy cansado de esas antiguas amigas.
No porque las odie. A estas alturas ni siquiera me interesan. Simplemente quisiera que dejaran de ocupar tanto espacio en nuestra vida después de tanto tiempo.
Extraño a mi mujer.
Extraño poder hacer planes sin preguntarme cómo terminará el día. Extraño salir sin sentir culpa. Extraño volver a mi casa sin miedo de encontrarla destruida emocionalmente. Extraño que podamos conversar de nosotros, de nuestros hijos, del futuro, de cualquier tontera, sin que tarde o temprano todo termine regresando a las mismas personas y a las mismas heridas.
Y quizás lo peor es que últimamente he comenzado a sentir algo que me cuesta mucho reconocer: aburrimiento.
No aburrimiento de ella.
Aburrimiento de la situación. De vivir permanentemente alrededor de la depresión, del pasado, de la culpa y del miedo de que ocurra algo grave.
Y después me siento como una mierda por sentirme así, porque sé que ella está sufriendo mucho más que yo.
Pero también me pregunto cuánto tiempo puede vivir una pareja de esta manera sin que el otro termine quebrándose también.
No sé exactamente qué espero escribiendo esto. Quizás solamente necesitaba decirlo en algún lugar donde nadie nos conozca.
Pero si alguien ha vivido algo parecido con su pareja, especialmente una depresión prolongada, me gustaría saber cómo lo enfrentaron.
¿Cómo se acompaña a la persona que amas sin terminar desapareciendo tú en el proceso?
