El alma en pena...
Hola tío admin, porfa déjalo en anónimo. Necesito desahogarme porque ya no sé si me estoy volviendo loca o que...
Hace unas tres semanas entré a trabajar a una estación de servicio en la tienda de la bencinera... acá en Santiago. La verdad entré re urgida por las lucas, así que cuando me ofrecieron turnos rotativos (incluyendo tarde y noche) acepté de una.
El tema empezó en mi segunda semana. Uno de los compañeros más antiguos, mientras me enseñaba a hacer inventario, me soltó de la nada: 'Oye, ten cuidado cuando vayas a la bodega chica del fondo, trata de no quedarte sola mucho rato ahí'. Yo me reí, pensé que era la típica talla pesada que le hacen a la nueva para asustarla...
Pero el compadre se puso serio, me miró y me contó lo que pasó hace unos meses... el accidente de la camioneta que se metió con todo al local y donde lamentablemente falleció gente de la estación. Yo me acordaba de haberlo visto en las noticias en su momento, pero nunca até cabos de que había sido exactamente en este local. Resulta que el impacto afectó justo la estructura trasera donde remodelaron esa parte para hacer la bodega y el pasillo interno.
Desde que me lo contó, la cabeza me empezó a maquinar. Pero lo cuático no fue la historia, fue lo que empecé a vivir yo misma.
En la tienda hay una bodeguita chica al fondo donde dejamos los jarabes de café, servilletas y las cajas de bebidas para reponer. Cada vez que me toca ir sola a buscar mercadería, el ambiente cambia de golpe. Es una pesadez en el aire brígida, se siente un frío helado que no es de aire acondicionado ni de los coolers, es esa sensación que te eriza los pelos de los brazos al segundo.
La semana pasada estaba contando unas cajas y juro por mi vida que sentí clarito una respiración detrás mío. Me di vuelta de un salto pensando que era el supervisor y no había nadie. El martes fue peor: estaba agachada buscando unos vasos y escuché pasos rápidos justo al lado del estante, y un paquete de bolsas que estaba bien metido se cayó al suelo solo. La puerta de esa bodega es metálica, la chapa está media suelta y suena fuertísimo cuando alguien la abre, así que es imposible que alguien entre sin que te des cuenta.
Hablé con otra compañera y me reconoció que a ella también la penan; que en el turno de madrugada se sienten ruidos de cosas moviéndose adentro de la bodega incluso cuando está con llave.
Cabros, de verdad no sé qué hacer. La pega la necesito con el alma, está peludísimo encontrar trabajo hoy en día y no me puedo dar el lujo de renunciar. Pero cada vez que me toca el turno de noche se me aprieta la guata y me da una angustia terrible cada vez que tengo que ir al fondo a reponer mercadería. Siento que ese lugar quedó con una carga muy pesada.
A alguna de las chicas (o chicos) que trabajen en bencineras o locales 24/7 les ha tocado vivir algo parecido?... Cómo lo hacen para aguantar el turno sin terminar con los nervios destrozados?...
