La culpa es de ....
Y le denle con la wea de los ninis .
Tienen a los medios y a las redes llenos de titulares tratándonos poco menos que de flojos cuando la realidad en la calle es completamente distinta. Cómo re chucha va a tener experiencia un cabro si los mismos empresarios no le dan la oportunidad a nadie , Te piden tres o cinco años de experiencia para pagarte una miseria de sueldo mínimo pasar por diez entrevistas y test psicológicos interminables hasta para el puesto más básico Una ridiculez total.
Esos filtros absurdos y el show de las pretensiones de sueldo solo sirven para justificar el puesto de los de Selección y buscar gente sumisa que agache la cabeza ante el sistema En este país el mercado laboral está totalmente desconectado de la realidad. Si estos mismos empresarios kl evaden impuestos como quieren y se pasan las leyes por el raja por último que tengan la mínima valentía de contratar gente y dar la primera oportunidad para que los cabros ganen experiencia en la cancha.
Y obvio no faltará el que en los comentarios que salga con el típico chiste descompuesto de eres alérgico a la pala o el otro saco de weas que diga el que quiere pega encuentra rápido gente ql que vive en una burbuja y no cacha nada. Que te haya ido bien a ti no significa que esa sea la realidad general. Llegar a Santiago y pillar pega rápido responde a una mezcla de pura suerte pitutos redes de contacto y el rubro en el que te mueves pero eso no borra el panorama de miles de personas que llevan meses postulando sin respuesta.
El problema jamás ha sido que la gente no quiera trabajar, sino un sistema de selección deshumanizado que descarta por puras formalidades y filtros absurdos. Invalidar la experiencia de los demás solo porque la tuya fue distinta es caer en el sesgo de creer que el esfuerzo individual es el único factor que cuenta. La mano está durísima y la gente se la tiene que andar rebuscando sola porque depender de estas empresas nefastas es morirse de hambre. A ver si dejan de culpar a la juventud y empiezan a fiscalizar el circo que tienen armado los empleadores.
