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El tercer hombre

Resulta que entré a trabajar a una empresa de seguros gigante. Llegué recomendado por mi gran amigo de la vida... digamos 'el Lucho'. El Lucho me había pintado la empresa como el paraíso, así que llegué el lunes motivadísimo a mi primer día.

Pero cuando llego a la oficina y pregunto por él, la de Recursos Humanos me mira con cara de funeral y me dice: 'Luis ya no está con nosotros. Lo desvincularon el viernes por la noche tras... El Incidente'.

Quedé plop... Qué incidente? Resulta que el gerente general tenía un bonsái japonés de 40 años en la sala de reuniones. Era su guagua, valía más que mi auto. Y me cuentan que el viernes en la tarde, el Lucho tropezó, botó la maceta y el bonsái pasó a mejor vida. Quedó hecho astillas... lo echaron ahí mismo y se fue humillado.

Como buen amigo, la historia no me cuadró. el wn es torpe, pero no tanto. Así que me puse a investigar. Hablé con los dos testigos: el jefe de Finanzas y el de TI. Ambos me juraron de guata que vieron al Lucho tropezar, caer sobre la planta y salir corriendo... Me dijeron que Lucho entró en pánico y salió corriendo, así que fueron ellos dos los que tuvieron que barrer la tierra, meter los restos en bolsas negras y sacarlos de la sala para intentar que pasara piola...

Pero en la tarde me pillo a don carlitos, el tío del aseo. Me mira pa' todos lados y me susurra: 'Mire jefe, yo estaba limpiando el pasillo. Yo vi cuando sacaron los restos de la planta en una bolsa... y no eran dos personas. Había un tercer oficinista en esa sala'...

Me puse modo pdi... Quién era el tercer hombre?

Me puse a sapear las cámaras de seguridad del pasillo... y me fui de espalda. El tercer hombre, el que salía escondido por la escalera de emergencia con una caja misteriosa... ¡Era el mismísimo Lucho!

El loco no estaba despedido. Había fingido su salida, arregló con RRHH cambiarse a la modalidad 100% remota y bloqueó a medio mundo para que el gerente general creyera que lo habían echado y no lo demandara.

Ayer lo acorralé. Lo cité en el Costanera Center y nos subimos al ascensor panorámico. Ahí, mirando todo Santiago desde las alturas, lo encaré y me confesó su oscuro secreto.

Lucho no mató al bonsái por accidente. Resulta que el loco había armado una mafia con el de Finanzas y el de TI. Llevaban meses cortándole ramas al bonsái millonario para vender 'esquejes exóticos' a 50 lucas cada uno por Facebook Marketplace. Hasta que se les pasó la mano con la tijera, dejaron la planta pelada y tuvieron que fingir el 'accidente' para borrar la evidencia.

Yo lo miré decepcionado y le dije que era un criminal de la botánica. Lucho me miró, se arregló la chaqueta, sonrió y me tiró esta frase antes de bajarse del ascensor:

'Hermano, en 30 años de paz corporativa los suizos inventaron el reloj de cuco y el chocolate. Acá llevamos 10 años en la misma oficina haciendo planillas Excel que nadie lee... ¿Qué hemos producido? Nada. Déjame disfrutar mi pyme agrícola en paz'.
Y se fue caminando...

Ahora yo estoy en mi escritorio, fingiendo que no sé nada, y regándole una planta de plástico al gerente. Cuídense de las mafias oficinistas...



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