A dar explicaciones.
Les cuento que me dedico a la administración de edificios y hoy día le pedí la renuncia a un conserje de noche. Hace rato llegaban reclamos de vecinos que volvían de madrugada y no encontraban a nadie en conserjería. Además, corría el rumor de que el compadre se agarraba a una vecina cuyo marido es médico y hace turnos de noche en una clínica.
Me puse a revisar las cámaras para tener pruebas para echarlo y solo puedo decir que no la hacían muy piola. Había registros incluso de días en que el loco estaba de descanso, otros donde se subían juntos al ascensor y el resto se los dejo a la imaginación. Ahora, qué le vio la vecina al conserje, no tengo idea, pero claramente algo le vio.
Cuando lo encaré, le di la opción de renunciar o que lo despidiera. Se puso choro y me amenazó con demandarme, hasta que le mostré las imágenes. Ahí se le pasó rapidito lo choro y prefirió renunciar. Ya hizo la carta de renuncia en la notaría, así que ahora me toca hacerle el finiquito.
Ahora viene la parte fea: la señora del conserje trabaja en otro edificio que administro. Obviamente yo no pienso meterme ahí ni contarle nada. Esa explicación se la tendrá que dar él cuando corresponda.
Igual, probablemente más de alguno habría caído en la tentación porque la señora del doc es joven y guapa, pero hay que tener ojo con dónde y cuándo uno hace sus leseras. Al final, una calentura no solo le terminó costando la pega, sino que ahora probablemente le va a tocar dar explicaciones bastante más complicadas en la casa.
