Un buen final.
Hace mucho tiempo conté por acá una historia que no muchos me creyeron: que me había agarrado a mi “jefa”.
Así que vengo a contarles que, a veces, las confesiones laborales tienen finales felices. Para dar un poco más de contexto y que esta vez la historia suene algo más creíble: ambos tenemos la misma profesión, aunque estudiamos en universidades distintas.
Una noche me la encontré de casualidad en un pub y terminamos haciendo un after en su departamento. Y, para ser completamente justo con la historia, técnicamente yo no me comí a mi jefa: mi jefa me comió a mí, porque fue ella quien tomó la iniciativa. Lo que parecía que iba a quedar simplemente como una buena anécdota terminó convirtiéndose en algo bastante más serio.
Estamos a punto de cumplir dos años juntos. Cuando vimos que la relación iba en serio, ambos decidimos cambiarnos de pega y separar nuestra relación de cualquier dinámica laboral. Al poco tiempo nos fuimos a vivir juntos y empezamos a construir nuestra vida de a poco. Hoy puedo decir que ella es una mujer maravillosa y que estoy locamente enamorado de ella. Así que sí: a veces uno se agarra a la jefa en un after y termina encontrando al amor de su vida.
