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Me saqué la lotería!

Últimamente escucho comentarios como: “Qué suerte que te mantienen”, “Qué suerte no tener que trabajar” o “La suerte de algunas que las mantienen”.

Y la verdad, cada vez me molestan más. Porque nadie vio todo lo que hubo detrás de esa “suerte”.

Soy profesional. Tenía una carrera que iba en ascenso, un trabajo que me gustaba, un buen sueldo, un excelente ambiente laboral y proyecciones. También tenía mis actividades culturales, mis espacios, mis amigos, mi familia y una vida que había construido con mucho esfuerzo.

Renuncié a todo eso para apoyar el crecimiento profesional de mi pareja. Me cambié de región, dejé mi trabajo, mis amigos a familia la veo con suerte 2 veces al año y acepté ser yo quien sostuviera la casa y a nuestros hijos para que él pudiera desarrollarse laboralmente.

Hoy él sale de la casa a las 7 de la mañana y vuelve cerca de las 8:30 de la noche calienta la cena y nos espera con la cena en camino. Durante todo ese tiempo, yo me hago cargo sola de los niños, de la casa, de la comida, de las compras, de los trámites, de las enfermedades, de las reuniones, de la organización de absolutamente todo. Ni pensar en tener tiempo libre sin ninguna red de apoyo, tengo el tiempo que van al colegio el más chico hasta las 12...

Entonces, cuando alguien dice “qué suerte que te mantienen”, siento que reducen lo que soy como persona. Quizás para esa persona es suerte, porque siempre la escucho quejarse de que tiene que trabajar y la otra ya no trabaja, pero cuando lo hacía lo odiaba, o eso me contó porque nos conocemos desde que llegué a vivir a esta región este año.

No, no es que yo haya tenido la suerte de que me mantengan. Si hablamos de suerte, la tuvo él, al encontrar una compañera que estuvo dispuesta a poner su propia carrera en pausa, dejar su ciudad y asumir toda la carga del hogar para que él pudiera perseguir sus metas.

No me arrepiento de haber tomado esa decisión. Lo hice por mi familia y por un proyecto de vida en común. Él lo valora montón, me lo demuestra diario con sus actitudes, ese comentario pasivo-agresivo viene generalmente de mujeres, cuando he contado sobre mis logros profesionales me miran como si fuera un extraterrestre por lo que últimamente prefiero no hablar.

No trabajar para mí no es suerte, es una elección temporal que debería durar solo un par de años, y por cierto, el patrimonio que actualmente tenemos fue construido por ambos y por muchos yo ganaba mucho más que él y esas inversiones son las que hoy me permite estar tranquila. Qué lástima, que sean as mismas mujeres las que principalmente tienen esa necesidad de estar apocando al otro para sentirse mejor.



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