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Algo tengo qué ganar

Vi algunas confesiones de ley Karin y quise contar mi historia.

Por allá en el 2006, cuando tenía 26 años, viví la que fácilmente podría ser mi peor experiencia laboral, o mejor dicho, un infierno en vida.

Soy profesora de matemáticas, siempre he buscado ejercer mi profesión con integridad y busco que el resto intente hacer lo mismo, en una de esas primeras búsquedas, llegué a un colegio particular del barrio alto.

Yo de clase humilde destacaba en el espacio, pero me adapte lo mejor que pude e hice buenas migas con otras colegas, hasta que llegó al colegio la psicóloga.

Esa señora, mayor que yo en ese tiempo, cuestionaba todo y a todos. Empezó de a poco, criticando métodos, hablando de cosas en el aula, el manejo en sala (que era mucho más fácil que ahora) y la falta de competencias.

Habían veces en las que se paraba afuera de mi aula a mirar lo que hacía y que decía y luego lo cuestionaba. Cómo era una de mis primeras experiencias, y también por el sueldo, me aguante todo.

Después empezó a criticar mi forma de vestir, con quién salía y hasta como me reía. Llegó al punto que cuando comía, ella me miraba fijamente y hacía que se me fuera el apetito.

Después, empezaron los chismes, que me vio en no sé dónde, que yo y el profe X andábamos en tal lado.

La enfrente, pero fue peor, difundió mi número en el colegio y los apoderados empezaron a llamarme, yo sin saber cómo tenían mi número, a veces un domingo o a las 10 de la noche porque no entendían la tarea de los hijos.

Intente hablar con jefatura pero siempre se le dió el apoyo a ella, yo en ese tiempo vivía sola porque ganaba buen sueldo, pero volví a la casa de mi mamá y empecé a juntar plata.

Era horrible realmente trabajar allá, la sentía que me miraba con desprecio o escuchaba su voz a lo lejos y me temblaban las manos y en general, me sentía mal.

Empecé a tener crisis de pánico mal, constantemente, pero seguí en mi meta de juntar plata. Hablé con mi mamá y llegué a juntar casi 6 meses de sueldo en casi 2 años, y puse hablé con un amigo de una colega que era abogado.

Hice una denuncia por acoso y hostigamiento que la verdad nunca llegó a nada, tuve testigos y obviamente me desvincularon con mis testigos.

Estuve casi un año sin pega, hasta que llegue a una escuela rural que fue gran parte de mi vida laboral y donde aprendí mucho de lo que hago hoy en día.

Me acordé de esto porque hace poco ví en la página de facebook del colegio que la señora ha fallecido, y la verdad no me da pena. No puedo olvidar todos los años que estuve con terapia y las noches en que no dormía pensando que tendría que verla.

Hoy, tengo casi la edad que ella tenía cuando la conocí, y espero, ojalá de todo corazón, nunca hacerle tanto daño a alguien como esa mujer me hizo.

Espero pague su mal, sino, ya no puede hacerlo a nadie más.

Envío un abrazo grande a todo aquel que pasa por algo así y entiendo tanto cuando no hacen las denuncias por temor a las represalias, porque lo viví y se lo que es ir a una entrevista y que te cierren la puerta en la cara porque tienes malas referencias, conozco el miedo de ver a alguien en la calle y revivir el miedo que alguna vez se vivió.

Entiendo la necesidad de crear leyes, pero me gustaría ver qué alguna vez, la víctima pueda salir ganando de ello, o al menos, que sea en mayoría quienes ganan y no la minoría.

Por último, si pueden, no se queden dónde no están bien, a veces hay que viajar un poco más, tomar una micro más, o ganar un poco menos, pero vale totalmente la pena.



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