Desmotivan a los que aportan
Trabajo en un lugar donde la gran mayoría son hombres y solo somos dos mujeres. Aunque tengo un título profesional, el cargo que desempeño no lo requiere; es principalmente un trabajo físico.
Hace un tiempo creé un sistema en Excel para simplificar nuestro trabajo. La idea era ordenar mejor la información, ahorrar tiempo y facilitar la toma de decisiones. A muchos compañeros les gustó porque realmente hacía el trabajo más eficiente. Sin embargo, a mis jefes no.
Lo que más me dolió no fue que no lo implementaran, sino que simplemente me dijeron que no servía. Nunca esperé un premio ni un reconocimiento, pero un simple "qué buena iniciativa" o "podríamos mejorarla" habría sido suficiente. Hoy, curiosamente, implementaron un programa que hace prácticamente lo mismo que propuse.
Lo más frustrante es que con mi sistema podíamos ahorrar tiempo y dedicarlo a otras funciones. Ahora el proceso volvió a ser más lento y complejo, pero las exigencias siguen siendo las mismas.
Para peor, el trabajo que realizamos debería hacerlo un equipo de cuatro personas, y solo somos dos. Aun así, esperan los mismos resultados.
Sé que hoy tener trabajo no es fácil y agradezco tener uno. Pero eso no significa que haya que normalizar el mal liderazgo. Es desmotivante ver cómo muchas veces se valora más a quienes aportan menos, mientras quienes buscan mejorar los procesos reciben críticas o indiferencia.
Yo también tuve un negocio y sé lo que significa querer que una empresa crezca. Por eso siempre intento aportar, buscar soluciones y hacer las cosas mejor. Pero cuando una organización no escucha a su gente, termina apagando esas ganas. Después se preguntan por qué hay personas que se desmotivan, piden licencias o simplemente dejan de dar ese esfuerzo extra.
Sé lo que valgo como profesional. Y, lamentablemente, esta experiencia me enseñó que hay empresas donde dar el 100 % no siempre es suficiente ni es valorado.
Definitivamente, aquí ya no me volveré a poner la camiseta y tendré que buscar otras alternativas. Da pena, porque uno quiere estabilidad, crecer, aportar y sentirse parte de un proyecto. No me veo trabajando solo por inercia, haciendo lo mínimo cuando sé que puedo entregar mucho más. Pero también entendí que el compromiso debe ser mutuo. Cuando una empresa deja de valorar a quienes buscan mejorar las cosas, tarde o temprano termina apagando esas ganas de dar un esfuerzo extra.
