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La cultura del apuro valdrá la pena tanto sacrificio

​Ya me tiene chato esta chuchaa Cuál es el sentido de andar webiando al trabajador todo el día con el apurate para cuándo está muévete más rápido... Es increíble que en esta empresa vivan con la cortina de humo de la urgencia cuando la realidad es que son incapaces de organizar un proyecto básico. Se les llena la boca hablando de productividad pero la verdad es que la única gestión que saben hacer es meter presión y ponerse nerviosos.

​El problema es que esta mala práctica no es gratis. Por estar apurando a la gente, por querer sacar la pega como sea para quedar bien ante los gerentes, es que ocurren los accidentes. Así de simple. La gente anda estresada con la cabeza en cualquier parte, trabajando con herramientas que a veces no están ni al cien o saltándose pasos de seguridad porque el jefe de turno quiere ver resultados para ayer. Y después, cuando la cagada queda, cuando alguien se accidenta o cuando el producto sale mal quién es el que paga los platos rotos Nunca es el jefe que presionó de más. Siempre terminan echándole la culpa al operario, al que puso el cuerpo

​Lo que más me da rabia esta wea es ver a compañeros que se sacan la la chuchaa, que se ponen la camiseta, que se quedan horas extra y que defienden a los superiores como si fueran sus propios salvadores. Despierten A los jefes les importa un carajo si te enfermaste, si estás agotado o si dejaste de ver a tu familia por sacar la pega. Si mañana la empresa tiene números rojos o si el accionista quiere cambiar el rumbo, te van a echar cagando igual. No importa si tienes mil medallas, diez años de antigüedad o si fuiste el empleado del mes. Eres solo un número más en la planilla.

​Da rabia ver cómo gente buena se termina quemando por una empresa que no da ni las gracias. Al final, uno se da cuenta de que la lealtad es un cuento que se inventaron los de arriba para que nosotros trabajemos más tranquilos. Aprendan a valorarse un poquito más, cabros. Si la pega no sale a tiempo por culpa de ellos, que se la aguanten ellos. Su salud vale mucho más que el bono de un hueón que ni siquiera sabe tu nombre.



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