Siendo especial...
El otro día estaba en la caja del súper con un amigo que es medio siútico, de esos que andan todo el día escuchando pódcast de finanzas y creen que van a ser millonarios a los 40. Estábamos pasando las cosas y le digo a la cajera: 'Deme un raspe de luca'.
Mi amigo me queda mirando como si hubiera pedido cianuro. Se me acerca y me dice bajito, casi con pena: 'No hagas esa weá, te lo digo en serio. Eso está matemáticamente diseñado para que pierdas, es literalmente un impuesto a la ignorancia, solo los estúpidos compran esas cosas'.
Yo ya tenía la moneda de cien lista en la mano. Lo miré, miré el cartón, y raspé la cuestión con todavía más ganas. Obvio que no gané ni un peso. Cero. Pero levanté la vista y le dije la verdad:
'Mira, te entiendo. Entiendo tu estadística, tu mente de tiburón y tus ganas de optimizar la vida. Pero yo hoy vengo a exigir mi derecho a ser una persona corriente. Quiero ser básico, quiero ser normal, y sí, quiero ser estúpido. No quiero ser diferente, no me interesa ser una mente superior ni un ser iluminado. Déjame disfrutar mis 10 segundos de falsa esperanza de que me voy a hacer millonario raspando un cartón mugriento en la fila del Líder'.
El loco se quedó mudo y la cajera se estaba aguantando la risa.
Así que ya saben, la próxima vez que alguien los juzgue y les diga 'no hagas eso porque es de tontos'... háganlo nomás. Defiendan su derecho a ser del montón. La vida ya es demasiado estresante como para andar intentando ser inteligente todo el santo día.
