Lindos recuerdos.
A veces vuelvo a ese lugar, era un restaurante árabe en una casa, al lado de una catedral. Ese día entramos, era nuestros primeros días en esta nueva ciudad y caminábamos con la idea de conocer los rincones del que sería nuestra nueva ciudad, nueva vida.
El restaurante era una casona vieja adaptada, de esas que abundaban en el centro. Nos atendió lo que parecía ser el mismo cocinero y dueño, un señor árabe con un castellano medio roto, pero nos entendimos, nos sentamos solos a comer y conversar aquella tarde de invierno, era de noche y no habia mucha iluminación. No recuerdo que pedimos, me parece que pedimos shawarmas.
Esa noche la pasamos bien, nos despedimos y quedamos de volver a ir al restaurante, el que tenia poca señalización de ser un restaurante más que ese cartel que pusieron en la calle. Al parecer fuimos los últimos clientes.
A la semana volvimos, estaba cerrado, o eso parecía. A las 2 semanas lo intentamos otra vez, al mes ya entendimos que cerraron.
Aun así, vuelvo a ese recuerdo de tiempos felices de vez en cuando.
