El paraíso del que no le gusta el fútbol
Confieso que soy la oveja negra: no estoy ni ahí con el fútbol. No cacho quién juega, y como Chile no está, menos me importa. Pero les juro que soy el más feliz de la oficina con este Mundial.
Como están todos hipnotizados mirando las pantallas a escondidas, viendo los goles y con los jefes distraídos, el control en la pega desapareció por completo...
Ayer llegué 20 minutos tarde, me tomé casi dos horas de colación, y pasé la tarde entera viendo una serie en Netflix en mi computador. Nadie me dijo absolutamente nada porque los jefes estaban escondidos en su oficina viendo el partido de Brasil... Larga vida a la Copa del Mundo, el mejor sedante corporativo jamás inventado.
