Mejorando día a día
Voy a confesar algo. Hace un tiempo tuve una relación con una compañera de trabajo. No me puedo quejar: fue una relación bonita, pero duró lo que tenía que durar.
Ella fue quien terminó conmigo y ya pasé por esa etapa de darle vueltas una y otra vez a las razones de por qué no resultó. No quiso volver conmigo y, tiempo después, empezó una relación con otro tipo. Hoy ya no me afecta como antes, pero cuando me enteré sentí que no podía quedarme de brazos cruzados viendo cómo ella seguía adelante mientras yo seguía estancado. Así que hice me metí al gimnasio, empecé a preocuparme de mi alimentación y, honestamente, creo que fue el mejor remedio que pude encontrar.
Todavía estoy lejos de mi prime, pero la diferencia ya se nota. Me siento mejor, tengo más energía, más confianza y hasta varias chiquillas me están mirando con otros ojos. Aun así, no tengo apuro. Por ahora quiero seguir enfocado en mí, disfrutando la tranquilidad que me ha traído entrenar, cuidar mi cuerpo y cumplir conmigo mismo cada día. Porque al final, más que cambiar por alguien, terminé cambiando por mí.
