Sistema viciado
Respondiendo al Dinosaurio El sistema de RR.HH. está más viciado que los postulantes
Es re fácil hablar de desregulación, criticar la salud mental de los postulantes y justificar el ghosting cuando tienes la pega asegurada hace 25 años. Muchos de estos reclutadores se las dan de jueces de la moral y la psiquis humana, pero se olvidan de un detalle técnico y ético gigante el sistema que defienden está igual de viciado.
Hablan de psicópatas y sociópatas por el resultado de un test de manchas o de instrucciones complejas. ¡Por favor! Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que esos test están ultra macheteados en internet. El verdadero sociópata los pasa con el puntaje perfecto porque sabe exactamente qué responder para simular ser el empleado ideal. Incluso los mismos psicólogos que evalúan podrían ser unos psicópatas clínicos y nadie se enteraría, porque se conocen el manual de memoria. Al final, miden la capacidad de memorizar respuestas, no la idoneidad laboral.
Por otro lado, tildar de conflictivo o inestable a alguien porque exige una respuesta o porque se le nota la tensión en la entrevista es de una desconexión brutal con la realidad del país. Lo que ustedes llaman falta de control, en el mundo real se llama desesperación, frustración y urgencia por alimentar a una familia. La gente no está explosiva porque quiera; está chata de que jueguen con su tiempo, de que los hagan pasar por mil etapas para terminar en la nada misma.
Y seamos honestos y dejemos de hablar weas ¿Cuántos de los que están sentados en esos departamentos de RR.HH. entraron por sus brillantes competencias y cuántos entraron por puro pituto, cuña o amiguismo? Todo el mundo sabe que en Chile la meritocracia cojea, y que muchas veces el que evalúa tiene menos dedos para el piano que el informático o el técnico calificado que tiene al frente y al que le quieren pagar un sueldo miserable.
Antes de fijarse en la paja en el ojo ajeno y criticar si alguien se quiebra por la muerte de una mascota o por la presión económica, los reclutadores deberían mirarse al espejo y evaluar su propia calidad como personas. Menos test obsoletos, menos soberbia profesional y un poquito más de empatía humana con el que la está pasando mal afuera.
