Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

No toquen mi herencia

Necesito desahogarme y, al mismo tiempo, conocer opiniones externas. Vivo con mi abuela desde la pandemia, y no, no es por comodidad ni porque quiera aprovecharme de ella. Mi abuela lleva muchos años viviendo sola y, durante todo ese tiempo, quienes la acompañaban a sus controles médicos, hacían sus trámites y la ayudaban en todo lo necesario eran mis padres. Un año antes de que comenzara la pandemia, ambos fallecieron en un accidente automovilístico. Desde entonces, yo empecé a ayudarla en lo que podía, aunque ella también seguía haciendo muchas cosas por su cuenta. Cuando llegó la pandemia, me preocupó verla exponiéndose constantemente para ir al supermercado, hacer trámites y resolver sus asuntos sola, sin que ninguno de sus cuatro hijos vivos, es decir, el resto de sus hijos, hiciera realmente algo por ella. Le depositaban un poco de dinero y sentían que con eso ya habían cumplido. Cuando le propuse irme a vivir con ella, estaba feliz. Yo dejé mi departamento al cuidado de una amiga y me instalé con mi abuela. Desde entonces, asumí el rol que antes tenían mis padres: acompañarla a sus controles médicos, ayudarla con sus trámites y estar presente. Mi abuela es completamente autovalente, pero estaba muy sola. Y verla recuperar la alegría ha sido una de las cosas más bonitas que me ha tocado vivir.

En enero le comenté que quería remodelar su cocina. A ella le encanta cocinar y su cocina estaba bastante deteriorada, así que junté algunos ahorros y la remodelé por completo. Lloró de emoción imaginando las cazuelas y queques que podría preparar allí. Pero la felicidad duró poco. Una de mis tías vino a verla, observó la cocina y dijo que no le gustaba, que yo debí haberle consultado antes porque, según ella, al ser la hermana menor, esa casa le correspondería cuando mi abuela muriera. Mi abuela se enfureció y le dejó claro que la casa seguía siendo suya y que nadie tenía derecho a decidir sobre ella. Días después, los cuatro hijos aparecieron en pleno almuerzo para exigir que no hiciéramos más arreglos en la casa o que, si queríamos hacerlos, primero debíamos consultárselos a ellos para que aprobaran los cambios, los colores y la forma en que se realizarían. Todo esto porque ya tenían decidido que, una vez que mi abuela falleciera, venderían la propiedad para repartirse el dinero entre los cuatro. La discusión fue escalando rápidamente, especialmente porque una de mis tías insistía en que ella debía quedarse con la casa. El escándalo fue tan grande que tuvimos que llamar a Carabineros para que los retiraran y dejaran en paz a mi abuela.

Ayer, mi abuela me pidió ayuda para poner la casa en venta. Me dijo que ya no se siente tranquila allí, que no quiere pasar el resto de su vida rodeada de personas esperando su muerte. Me pidió que, cuando todo esté listo, vuelva a mi departamento y que la lleve conmigo. Me partió el alma porque ella ama esa casa, pero también entiendo su decisión. Con el dinero de la venta quiere cumplir uno de sus mayores sueños: conocer Chile. Mi papá alcanzó a llevarla a algunos lugares, pero aún le quedan muchos rincones por descubrir. Así que aquí estamos, guardando un secreto que sé que cuando salga a la luz desatará una tormenta. Y mientras organizamos esta nueva etapa, no puedo dejar de pensar en lo triste que es ver que hay hijos que reciben todo de sus padres y, aun así, son incapaces de devolverles amor, tiempo o compañía cuando más lo necesitan.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.