Para siempre...
Soy una mujer de 35 años, profesional, deportista, sociable y, según yo, bastante normal: con virtudes, defectos y muchos proyectos por delante.
Hace un tiempo comencé una relación con alguien que conozco desde hace más de 15 años. Siempre lo consideré una persona tranquila, deportista y confiable. Empezamos a pololear y, como ocurre en muchas relaciones donde existe confianza, tuvimos relaciones sin preservativo porque éramos pareja y yo creía que estaba todo bien.
Sin embargo, después de muy poco tiempo comencé con molestias y dolores. Fui al médico y recibí un diagnóstico que jamás imaginé: herpes genital. Sí, herpes.
Por supuesto, terminé la relación inmediatamente. Luego me realicé exámenes de todo tipo, pero desde entonces he sentido una mezcla de emociones muy difícil de explicar. Me siento sucia, avergonzada y profundamente afectada emocionalmente.
No se lo he contado a nadie porque me da mucha vergüenza. Me asusta el estigma que existe alrededor de esta enfermedad y me aterra pensar en futuras relaciones. Siento que, si algún día conozco a alguien, tendré que decirle: “Tengo herpes”, y temo ser rechazada por eso. Además, sé que es un virus que permanece de por vida y que existe la posibilidad de transmitirlo.
Hoy me siento destruida emocionalmente y muy sola con este tema. ¿Alguien ha pasado por algo parecido? ¿Cómo lo enfrentaron? ¿Cómo abordaron las conversaciones con futuras parejas? ¿Lograron volver a sentirse tranquilos y seguros de sí mismos?
Cualquier experiencia o consejo sería muy valioso para mí.
