El esfuerzo y todo lo demás...
Cabros, disculpen lo denso, pero necesito tirar una reflexión sobre algo que veo todos los días en la pega y que ya me tiene enfermo.
Tengo un colega en la oficina que es el típico revolucionario de cartón. Pasa todo el día quejándose de que el sueldo es una miseria por culpa del 'modelo neoliberal', que 'los empresarios nos chupan la sangre' y que la sociedad está podrida. Hasta ahí, bueno, opinión de cada uno...
El problema es que hace un mes se abrió una postulación interna para liderar un proyecto nuevo. El puesto venía con un aumento importante de lucas, pero requería quedarse un par de horas más dos veces a la semana para capacitarse en un sistema nuevo. Le dije: 'Oye, postula, tú que te quejas tanto de las lucas'.
Saben qué me respondió? 'No, para qué me voy a calentar la cabeza y perder mi tiempo libre, si la meritocracia no existe en este país. Al final van a poner a un apitutado o a un cuico de una'.
Ahí me cayó la teja de la tremenda trampa mental en la que vive este compadre, y que es la misma de mucha gente de izquierda que prefiere llorar antes de moverse. Tienen trancas que los condenan a ser mediocres y a culpar al status quo:
El tipo no tiene ninguna creencia profunda en su propia capacidad para ponerse una meta, estudiar, aprender algo nuevo y ganarse las cosas por sí mismo. Se siente incapaz antes de empezar. Como no cree que su esfuerzo pueda cambiar su realidad, prefiere ni intentarlo para no frustrarse. Es más fácil asumir que eres incompetente y quedarte ahí... eso tiene hasta nombre se llama autoeficacia y no la tiene...
Para este colega, el arquitecto de su destino no es él; es el 'sistema', el gobierno, la elite, el jefe, el destino, el clima. Si no le alcanza la plata, es culpa del capitalismo; si llega tarde, es culpa del Transantiago; si no asciende, es culpa del patriarcado empresarial. Jamás, pero jamás, se mira al espejo y se hace responsable de sus propias decisiones.
Al final, declararse 'víctima del sistema' es el mejor negocio del mundo para el incompetente. Porque si el sistema es un gigante todopoderoso que tiene todo arreglado, tú quedas completamente libre de culpa por ser un mediocre. Te ahorras el esfuerzo, te ahorras el riesgo de fallar y puedes seguir quejándote con superioridad moral mientras el resto nos sacamos la cresta trabajando para cambiar nuestra realidad.
Hágase cargo de su vida, tenga un poquito de amor propio y deje de echarle la culpa al modelo de su propia flojera.
