Comprando amor.
De la publicación del motel y las toallas, me acordé que yo también trabajé en un motelistico (jajjaja estoy igual que la candidata) ya la cosa es que trabajé un tiempo corto como 3 meses.
Siempre llegaba un viejito con su compañía de turno (no era la misma y se notaba que eran mujeres de la noche) y siempre llegaban bien encañonaos ambos y el viejito hablaba fuerte y en vez de llamar por el citófono llamaba hacia afuera por la cajita donde se pasan los vituperios de cortesía : aloooooooooooooooo aloooooooooooooooooooooo gritaba el viejito para afuera, nosotros ya sabíamos como era y a veces hasta nos hacia entrar a dejarle sus vituperios a la misma habitación y ahí estaba el viejito con sus calzoncillos largos y la damisela se escondía en el baño.
En una ocasión salió gritando a pot pelao que le habían robado , auxilio auxilio decía el viejito californio, pero era obvio que si andaba comprando amor más de alguien le iba a robar.
Nunca mas supe de él, me daba pena el pobre viejito califa.
