Ni blanco ni negro
Tengo 37 años. Me separé del padre de mi hija cuando ella tenía 6 meses; hoy es una bebota hermosa de 7 añitos.
Nunca he demandado al papá, nunca hemos regulado visitas y, claro, no me da ni 100 pesos jajajaj.
Yo tengo una muy buena situación económica a puro esfuerzo, así que tampoco necesito que me dé nada.
Él fue una pésima pareja para mí y yo lo fui para él, pero la paternidad es otra cosa. Yo entendí que la mamá no reemplaza al papá y el papá no reemplaza la figura materna; ambas figuras son importantes en el desarrollo de un niño, y prioricé el bienestar de mi bebé.
El papá de mi niña viene unas 4 veces a la semana a visitarla. Yo jamás le he puesto condiciones: tomamos once, vamos al mall, hacemos tareas los 3 sin problemas.
En cuanto al dinero, como dije, no me da nada, pero dentro de sus posibilidades él le compra lo que va necesitando. A veces él compra zapatos, yo pago el dentista, me trae colaciones y yo le doy dinero para el kiosco jakaja, y así nos vamos complementando; nos hacemos cargo de la niña de manera conjunta.
Más de alguna vez me han dicho que lo demande, que él debería dar una mensualidad y no traerle unos paquetes de galletas. Pero yo no necesito que me dé 200 lucas al mes; yo quiero que mi hija tenga recuerdos cotidianos y lindos, como tomar once con sus papás, y que mi niña no crezca pensando que tiene que elegir a uno u otro o sintiendo culpa por querernos a los dos. Yo quiero que él esté presente en su infancia, y así lo hace.
Yo puedo tener una muy mala opinión de él, pero no permito que nadie hable mal de mi ex, y menos delante de mi niña.
Qué quiero transmitir con esto?
Que a veces las cosas no son blanco o negro; a veces hay que buscar un punto intermedio por el bien de los niños. Y no, yo no sigo enamorada de él: yo tengo mi pololo y él tiene su novia.
Busquen ese punto medio que les ayude a darle una infancia feliz a sus bebés. A veces el mejor acuerdo no es el más perfecto en el papel, sino el que realmente protege la infancia de los hijos y la salud emocional de nosotras mismas.
No hay nada más desgastante que luchar por todos los medios para obligar a alguien a ser responsable.
