El desgaste silencioso
Llevo meses trabajando en una dinámica laboral profundamente desgastante. No se trata de gritos ni malos tratos directos, sino de algo mucho más sutil y constante: cuestionamientos reiterados frente a otros, compromisos que luego no se sostienen y terminan recayendo sobre mí, observaciones sobre mi trabajo sin construcción colaborativa y una sensación permanente de tener que validar y defender cada decisión que tomo.
Trabajo con una sola persona más dentro del equipo y, aunque sostengo gran parte de la carga y la gestión, frecuentemente me siento desautorizadx, expuestx y solx. Hay situaciones donde se piden explicaciones sobre procesos ya conversados, se introducen indicaciones no acordadas o simplemente se desaparece el apoyo en momentos importantes, quedando yo respondiendo frente a todo.
Con el tiempo esto dejó de ser 'un problema de comunicación' y empezó a afectar mi salud mental y física: ansiedad constante, dolor de estómago, bloqueo, miedo permanente a equivocarme y una sensación continua de estar en desventaja y bajo evaluación.
Hace poco solicité una reunión formal con autoridades, no para atacar a nadie, sino porque entendí que normalizar este tipo de dinámicas termina destruyendo lentamente a las personas. Cabe indicar que no tengo contrato indefinido, él/ella si.
A veces la violencia laboral más fuerte no es explícita: es la invalidación sostenida y el desgaste silencioso.
