El sicologo amateur
Cuando entré a este mundo no pensé que me iba a ir bien, pero la realidad fue completamente distinta. Hay mujeres súper buena onda, otras demasiado exigentes que solo buscan pasar el rato y listo, y también están las que solo necesitan desahogarse un rato.
Más de una vez terminé pasando toda la hora conversando, escuchando problemas de pareja, inseguridades o simplemente acompañando. Por eso, a veces, me considero un “psicólogo sexual”, jaja.
La plata era buena, incluso mucho mejor de lo que ganaría ejerciendo mi profesión universitaria, pero esta pega igual te cambia. Aprendí a leer miradas, a tener paciencia y, sobre todo, a no engancharme emocionalmente. Porque cuando mezclas sentimientos con trabajo, terminas hecho pico...
