Siempre llega el karma.
La historia se remonta al año 2008, tenía 21 años, me habían despedido de mi primera experiencia laboral que tuve 2 años antes al terminar cuarto medio como carnicero en un santa, esto porque hubieron cambios en el local, ahí tuve muy buenos amigos y compañeros con los cuales compartí y me divertí.
Aquel 2008 pasé alrededor de 5 a 6 meses sin trabajar y solamente me daba vueltas con lo que me pagaba el AFC y el finiquito que fueron como $300.000 en aquel entonces se me hizo poco, buscaba trabajar en lo que viniera, hasta que le conté a un amigo y me dijo que me fuera a trabajar con el a obras civiles, era otro mundo muy diferente, habían locos con antecedentes, salidos de la cana, el jefe de obra acostumbraba siempre a discriminar, a tratar con la punta del zapato y aparte era jalero de esos que consumían a diario, contrataba a casi puros caneros para que le dieran contactos que le vendieran merca, o en aquel entonces era sumiso y para no dejar mal a mi amigo nomás me aguanté 6 meses porque necesita.
Yo solo iba trabajar, hasta que le dije que me iba porque me aburrí de trabajar en este ambiente y nomás necesitaba las lucas, no fui a trabajar para ir a hacer la renuncia, le puse una copia en el escritorio y de puro gusto le restrego un papel arrugado en su cara y le tiro a su mismo escritorio el casco y los bototos por lo vaca que fue y con los años me fui olvidando de esa mala experiencia, no obstante hace unos pocos meses yo andaba en el hospital realizando unos trámites de mi padre, curiosamente veo a este mismo viejo vaca pero totalmente acabado, postrado en una silla de ruedas y con algún tipo de demencia, probablemente fue su castigo porque cuando estuvo sano y bueno y tenía poder trataba con la punta del zapato o tal vez por su drogadicción que tuvo por años.
Soy un total convencido de que cuando hay plata y poder de por medio muchos no lo saben aprovechar y acostumbran a sentirse superiores, pero la plata y el poder también se acaban.
