Festejando a la mama.
Se viene el día de la mamá y envidio a todas esas vecinas que les tienen asadito por el barrio. Sale un olor que me abre el apetito. El problema es que mi marido no se ascurre nada. Y ahí sé que estaré cocinando y lavando mi lechuga para no engordar como las otras señoras (dice la envidiosa).
Pero no tengo nada que reclamar, es mi marido y no mi hijo.
Tengo una hija de 11 años que tal vez me tenga una manualidad.
Lo que importa es que yo tengo mamá y obviamente le voy a tener algún presente.
