Igual pasan esas cosas...
En relación a la confesión #82793 sobre la mamá que pedía consejos sobre alternativas anticonceptivas para su hija... Para sorpresa de algunos, la realidad es así. Primero, trabajo con adolescentes y doy fé de que hay muchos iniciándose sexualmente a los 13 o 14 años. Es inútil hacernos los ciegos y cerrarnos a pensar que los hijos 'no hacen esas cosas', porque sí, las hacen.
Segundo, lo viví familiarmente, creciendo yo y mi hermana chica junto a una mamá machista y criada a la antigua. Yo y mi hermana hijas de padres separados, con un papá que se ha hecho presente tarde, mal y nunca. Y mi mamá, que nos acostumbró a una crianza donde hay temas que por vergüenza no se tocan y donde no existe confianza ni comunicación para conversaciones incómodas pero necesarias. En mi caso, la poca educación sexual que tuve la aprendí del colegio y de las conversaciones con amigas, porque en la casa no se tocaban esos temas.
En cuanto a mi hermana chica, a los 13 años empezó a pololear a escondidas hasta que mi mamá la descubrió y se lo permitió. Yo, como hermana mayor le advertí a mi mamá sobre los riesgos y le dije textual 'yo en tu lugar la agarraría del brazo y la llevaría directo donde una matrona' Pero mi mamá con una venda en los ojos, solo se limitaba a contestar 'mi niñita me dijo que ella no hacía esas cosas'. Cuento corto, mi hermana quedó embarazada a los 15 años del único pololo que tuvo y ocultó su embarazo hasta una etapa en que ya no había más opciones que afrontar la realidad.
Hoy, intentando compatibilizar la maternidad con el colegio, la veo vulnerable, cansada, sobrepasada. Es una niña haciéndose cargo de otro niño. Está tomando terapia psicológica, la cual fue urgente y necesaria ante un proceso de tantos cambios y de conflictos sobre visitas y alimentos con la familia de su ahora ex novio y padre del bebé.
A veces la veo llorar y la abrazo y le doy mi apoyo, y me duele verla sentirse invalidada en su condición de madre adolescente por mi mamá que se cree la gran autoridad en cuanto a la crianza de mi sobrino. Y siento culpa de no haber hecho yo lo que les correspondía haber hecho a mis padres.
Así es como pienso, ojalá mi mamá hubiera actuado como la mamá de esa confesión (asumiendo también la importancia en la prevención sobre las ETS) Ya que quizás para mi hermana ahora sería otro el escenario, y no estaría afrontando la difícil tarea de la maternidad adolescente y la llegada de un bebé no deseado.
