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Lecciones de vida.

Hace unos 9 meses trabajé en un local de comida rápida. No era la primera vez, ya tenía un poco de experiencia, pero aún eran algunos de mis primeros trabajos formales. Estuve poco menos de 3 meses, pero la experiencia que viví ahí me resultó inolvidable, y es algo extraño y un poco vergonzoso de admitir.

Siempre he sido un sujeto introvertido, poco social y por ende torpe en el trato interpersonal, entonces, traté de ganarme mi lugar en lo operativo. Con el pasar de las semanas me fueron acogiendo las personas de ahí, que eran todas jóvenes (yo tenía 26 en ese entonces), en especial dos muchachas jóvenes, entre 18 y 21 años. Ellas eran las asistentes del jefe, que también era un joven, de mi edad más o menos.

También habia un sujeto, poco mayor que yo, con el que formé algo parecido a una amistad, algo raro en mi vida al menos en etapa adulta. El asunto es que con estas chicas, en especial la menor, que era extrovertida y muy acogedora pero con un temperamento difícil, comencé a llevarme bien hasta un día. Sin embargo, el trabajo ahí no era muy fácil, ya que eramos pocos en total para un local, e internalicé muchas emociones y tensiones y un día le contesté feo a ella, sin groseria alguna, pero olvidando mi posición.

Desde ahí, se pudrió la buena onda con ella, de su parte al menos. Y a las pocas semanas, le hice un regalo a ella y a la otra muchacha (por conmemoración del Día del Niño, un gesto simple, un chocolate y unos pendientes baratos para cada una, a modo de minorizar las posibles tensiones y tenerlas en buena, al fin y al cabo eran mis jefas. El punto es que, al día siguiente, el jefe me comenta que una de ellas le pidió decirme que no me acercara ni les hablara mas, insinuando por poco que era un acosador sexual. Esto me pegó en lo moral y renuncié a la semana. Reconozco que en ese trabajo trabajé bien, mejor que en cualquier lugar, tenía la moral alta y era por el buen ambiente que llegó a haber y a esas personas.

Después de eso he trabajado para otras cadenas, pero no fue lo mismo, para bien o mal. Tal vez soy idiota, o muy ingenuo, pero a pesar de todo no les guardo rencor alguno, ella y los demás son parte de un lindo recuerdo, imperfecto, pero para nada indiferente. Quizá por que en aquel trabajo si hicieron un esfuerzo por integrarme y enseñarme las funciones, cosas que en otros trabajos no sucede o es de mala gana.

Me queda como una lección sobre como mi forma de ser y comportarme puede pasar a llevar a algunas personas y las interpretaciones que pueden resultar de eso. Para bien o mal, nunca olvidaré esa experiencia.



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