La supervisora.
Confieso que estudio mientras trabajo, instalo mi notebook al lado de mi computador, uso el internet de mi celular y a lo mucho gasto energía de la oficina cuando recargo batería.
Llegó supervisora nueva, déspota, miradora en menos, sonrisas para similares o superiores, para el perraje un trato distante, como si le molestara que estuviéramos ahí.
Llevo años en mi puesto, ya no necesito ver ni máquinas ni nada, solo escucho, cada máquina tiene un sonido y me he metido en todas a reparar lo que falle. En su momento la sufrí mucho porque no sabía ni qué era un potenciómetro, ahora ya me las conozco de memoria.
Un día x, estaba yo en mi notebook intentando resolver un ejercicio sin utilizar IA (sí, está bien como herramienta pero el cerebro tiene que crujir también), y aparece doña, que por qué no estaba haciendo mis informes. Le dije que hice los que podía tener listos pero los demás dependían de que avance la hora, pero que los terminaría dentro del tiempo como cada día.
Me trató mal, que perdía mi tiempo en tonteras, que es hora laboral, que la empresa no tiene por qué ser colegio. Le intenté explicar que tenía permiso de jefatura pero no me quiso escuchar, y se fue a levantar el tema más arriba.
Me sentí mal porque yo no buscaba pelear ni nada, es tiempo muerto que se desperdicia y solo lo aproveché en otras cosas, aparte que ya tengo más de 40, no estoy para andar durmiéndome en el baño.
Total que en lo que subió falló una de las máquinas, y me fueron a buscar, me metí a reparar (en realidad era un sensor suelto, pidieron un repuesto pero viene por México caminando parece), y saliendo de la máquina veo que estaba ella con el administrador en mi puesto de trabajo. El administrador me vio llegar y, antes de que diga nada, ella comienza con un montón de cosas: que yo estaba robándole recursos a la empresa, que me dedicaba solo a dormir, que a ella le parecí mal elemento desde el día 1 y varias cosas más. El administrador me preguntó dónde estaba y le respondí que reparando x máquina, y luego le expliqué, frente a ella, qué había pasado en mi puesto de trabajo y qué fui a hacer ahora.
Ella se puso a llorar (literal) porque yo la pasaba a llevar y le faltaba el respeto, y con el administrador quedamos sorprendidos.
El tema quedó ahí porque ella estaba con ataque (agradezco que hubieran testigos de que no hice ni dije nada que pudiera causar esa reacción), y a la semana siguiente presenté mi renuncia.
El administrador me preguntó por qué y le dije que por ella, tengo mis años y no voy a esperar a que invente algo para que me echen. Me dijo el administrador que me relaje, me dio días de permiso administrativo con goce de sueldo, pero debo estar atento por si me llaman por falla de una máquina, y a fin de mes no se le va a renovar el contrato.
Mientras descanso, estudio en mi casa tranquilo y el próximo mes vuelvo a mis funciones y mis estudios en tiempos muertos.
