Verdades ocultas.
Tenía 25 cuando empecé a salir con alguien mucho mayor que yo…y al principio me encantaba.
Sabía qué decir, cómo mirarme, cómo hacerme sentir interesante sin que yo tuviera que esforzarme tanto. Me hacía sentir especial… distinta. Y yo juraba que era porque conmigo era diferente.
Hasta que un día, en medio de una conversación tan normal, me contó una historia…y me di cuenta de algo raro.
No era la primera vez que la contaba.
No era la primera vez que hacía sentir así a alguien.
Yo no era especial…yo solo era la siguiente.
Y ahi aprendi, nadie es especial, nunca lo fui, nunca lo sera nadie.
