La plaga de la doble cara
Me tiene chato la gente cawinera que vive del drama ajeno. Es increíble cómo disfrutan inventando webeo para dejar mal a otros, posando de santos solo para caer bien y ganar aliados. Lo peor es la gente ingenua que les compra todo el cuento sin siquiera investigar los antecedentes de quien les está llenando la cabeza de basura. Para que nadie te pase a llevar, la información es poder.
Esta dinámica es una plaga que se mete en todos lados. Pasa en los trabajos, donde el chupa-medias busca escalar pisoteando al resto con rumores falsos; pasa entre vecinos de doble cara que te saludan con una sonrisa y te pelan apenas cierras la puerta; y lo más triste, pasa hasta en la propia familia, donde se supone que debería haber lealtad. Son expertos en crear conflictos para quedar ellos como las víctimas o los héroes de la historia.
Si tienes a uno cerca, no te quedes de brazos cruzados. Averigua quién es realmente y, si es necesario, deja registro de sus mentiras. No hay nada más satisfactorio que dejar en vergüenza a esa persona frente a todos con pruebas. Te podrías llevar la sorpresa de que ese vecino ejemplar o ese colega trabajador es en realidad un estafador o un mal elemento con un historial oculto.
Antes de andar pelando, mírate al espejo. No se necesita ser un investigador para darse cuenta de quién es quién; el tiempo siempre termina sacando la máscara y la verdad siempre sale a flote
Cómo protegerse en cada entorno:
En el Trabajo:
Mantén una relación estrictamente profesional. Documenta tus logros y comunicaciones por escrito (correos o chats) para que nadie se cuelgue de tu esfuerzo o invente fallas que no existen.
Con los Vecinos:
Sé cordial pero reservado. No abras la puerta de tu privacidad a quienes usan la información como moneda de cambio para armar cahuines en el barrio.
En la Familia:
Pon límites claros. El hecho de compartir sangre no le da derecho a nadie a pasar sobre tu dignidad o esparcir rumores que dañen tu imagen ante otros parientes.
