El mito de la familia y la realidad de la soledad
Es increíble, y hasta da un poco de risa, cómo la sociedad y el entorno te presionan constantemente con la idea de tener hijos, como si fuera una obligación o un seguro de vida, cuando al final nadie te garantiza absolutamente nada. Te venden la imagen de la familia unida, pero la realidad que uno ve es otra. Tengo familiares que dicen "querer" estar presentes, pero no mueven un dedo; tienen auto y los medios para visitar si tanto les gustara, pero prefieren quedarse en su burbuja. Ahí te das cuenta de que el interés es solo de palabra.
¿De qué sirve esforzarse por formar algo si, al final del día, los vínculos valen callampa? Hoy la lealtad parece un concepto extinto. Muchos se sacrifican toda la vida para que, al llegar a viejos, los hijos los manden a un asilo por ser un "estorbo". Peor aún es ver cómo, antes de que uno se vaya, ya están todos peleando por una herencia miserable, destruyendo lo poco que quedaba de afecto por un par de lucas. Para terminar así, prefiero mil veces morirme solo, con la tranquilidad de que no crié a personas para que terminaran odiándose por bienes materiales.
A esto se suma que hoy tener pareja parece una moda desechable. Por cualquier tontera se separan y andan teniendo hijos sin un gramo de responsabilidad; los traen al mundo y luego los dejan ahí. Es indignante ver el tema de las pensiones de alimentos: todos sabemos que muchas veces esa plata no llega a los niños, sino que se gasta en mantener al "acompañante reemplazable" de turno mientras al hijo lo tienen mal vestido.
Más encima, te ponen parámetros y trabas para no dejarte ver a tus propios hijos, usándolos como moneda de cambio o herramienta de venganza. Es un circo de hipocresía donde el bienestar del niño es lo último que importa. Por eso, hoy más que nunca, vale más cuidarse y pensarlo mil veces antes de formar una familia, porque en este sistema de relaciones líquidas y egoísmo puro, los que terminan sufriendo de verdad son los hijos.
La soledad no es tan mala cuando la comparas con una vida llena de juicios, deudas y deslealtad.
