A ese amigo que dice “estudiamos puras carreras de mierda”…
Yo también estudié una de esas que todos miran en menos.
No era fácil. Tenía ramos cabrones, de esos que te hacen dudar si realmente puedes seguir. No me la pasaba durmiendo ni “tirando la talla”… me saqué la cresta estudiando, cuestionándome, intentando entender cómo funciona la mente humana.
Y sí, más de una vez escuché:
“¿Y de eso vas a vivir?”
“Con eso te vas a morir de hambre”.
Pero aquí estoy.
No me morí de hambre.
No porque el título mágicamente lo resolviera todo… sino porque decidí salirme de la lógica del empleado que espera el sueldo a fin de mes.
Tomé lo que aprendí —psicología, comprensión de las personas, del comportamiento, del bienestar— y lo transformé en algo propio.
Creé, me moví, me equivoqué, volví a intentar… y construí empresa.
Porque al final no se trata de la carrera.
Se trata de qué haces con lo que sabes.
Hay gente con “carreras buenas” esperando oportunidades.
Y otros, con carreras subestimadas, creando las suyas.
Así que no…
No estudiamos carreras de mierda.
Algunos simplemente aprendimos a usarlas distinto.
