La hija del sur.
Hace 2 años apareció la hija de mi conviviente, llevamos 43 años juntos con 3 hijos en común (dos mujeres de 45 y 43 y un varón de 32) el fue casado y no se divorció legalmente de su señora legal, las cosas con ella no estaban nada de buenas, lo maltrataba física y económicamente, le tiraba los platos por la cabeza, lo dejaba en vergüenza siempre ante otra gente, le daba de tomar vino con agua, entre otras cosas muy atroces, razón por la cual él se alejó de esta mujer que ya falleció hace unos años.
Tampoco nunca nos casamos, nos acostumbramos a convivir así durante todo estos años que llevamos, éramos de sur y llegamos a V reg con un breve paso por Santiago y acá nos quedamos, llegamos con mis hijas pequeñitas, pasamos por tantas situaciones difíciles pero siempre nos logramos levantar una y mil veces y acá seguimos, formamos una linda familia y todos quienes nos conocen siempre nos estiman y nos admiran por esto mismo y me lo han dicho personalmente.
Por medio de la esposa de mi sobrino que conoce a esta cabra y vive por los mismos alrededores en donde viviamos en el sur, supo que mi su papá aún está vivo y pidió poder dar con el, yo no me podía oponer porque es su hija. Una vez viajamos única y exclusivamente un fin de semana al sur, el reencuentro fue ahí en la casa de mi sobrino como viven relativamente cerca.
Se hizo un almuerzo para que compartiera con nosotros y la invitamos, él también quedó con su conciencia más tranquila después de años sin saber de esa otra hija, para que estuviera más cerca de nosotros le ofrecimos venirse por estos lados o algún lugar mas cerca, que vendiera su casa , y que con esa platita se comprara algo por acá pero no quiso, quería quedarse allá, después de fallecer su mamá quedó sola y tampoco nunca hizo su vida.
A los pocos meses de habernos reunido con ella empezó a llorar la carta que le pasaba una tras otra y a su edad (53 años) todavía no la podían jubilar, mi conviviente claramente no la podía ayudar porque es adulto mayor (81 años) depende de su jubilación y padece patológias base como hipertensión y diabetes, tuvo un acv hace 4 años del cual salvó y se recuperó.
Al que le empezó a pedir fue a mi hijo para distintas cosas, y ahí el pobre sacaba avances con la tarjeta porque según estaba necesitada económicamente y le faltaba lo uno y lo otro, le mandaba las cajas de mercadería que le daban en su pega para fiestas patrias y fin de año, zapatillas buenas que encontraba en oferta, entre otras cosas, mis hijas mayores también le mandaban ropa y uno que otro regalo por allí, pero ni eso agradeció, siempre pedía y pedía.
Mi hijo también trabajaba en uno que otro lado haciendo turnos de guardia, yendo a desmalezar sitios, el nunca me ha dejado de aportar desde que empezó a trabajar pero como la perla lo tenía endeudado porque no tenía ninguna ayuda y eso me parecía muy extraño.
Para este verano vino a vernos mi sobrino con su esposa, nos comentaron que la veían entrar y salir de la sucursal del pato de allá de la localidad donde vive y me pareció que algo escondía, les pedí que si sabían en que andaba que nos dijeran para así abrirle los ojos a mi hijo que por culpa suya estaba endeudado, pero a mi tampoco mi intuición no me falló y sabía que algo tramaba, y era cierto, se paga una pensión y se acercó solamente para sacar provecho.
Le conté a mi hijo y no pudo creerlo que fuera tan mentirosa y aprovechadora, la llamó altiro, en presencia mía colocó el altavoz y lo negó rotundamente, yo aproveché la circunstancia de que debía ir aL sur a la misa en memoria de los míos que ya partieron y me dejo caer de sorpresa, ahí donde vive para retarla porque todo el tiempo lo tuvo engañado, por su culpa estaba endeudado y le pedí que no se comunicara más con nadie de mi familia porque nos tuvo engañados solo para sacar provecho y eso no se hace, menos si es alguien de los míos.
