La felicidad vive en la memoria
Yo tbn les quiero contar mi experiencia capitalina.
Estudié en un colegio técnico, en la zona centro sur de un pueblito, me gustaba mi carrera técnica, tenía buenas notas así que el colegio que tenía convenio con una empresa de la capital me mandó a hacer mi practica por el verano.
Llegué a la gran capital con mi maletita y buena onda, la vida en mi pueblo es bien bonita y me gustaba, pero tener una experiencia en una gran ciudad me hacía ilusión. Llegué a una empresa con nombre de fundación, a trabajar en un laboratorio de microbiología de los alimentos. Que época tan feliz, pucha que era linda la pega, analizar tantos alimentos de grandes cadenas de supermercados, nos sabíamos todas las papitas, cuando los pollos o quesos salían con listeria y dependía de nosotros que se eliminaran partidas completas de alimentos contaminados. 60gr de cada alimento... El día de las tortas, 60gr de cada una y el resto las comíamos todas!! El día de los helados, 60gr de cada casata y partíamos a comprar los barquillos para comerlos, el día de los frutos secos... Y así un sin fin de días analizando alimentos y comiendo el resto, que manera de engordar!! Pero éramos muy felices con mis compañeros.
Hice dos grandes amigos que perduran hasta hoy en día, ya han pasado 18 años desde esos lindos días, caminé kms conocí todos los museos, cines, mall y parques en ese tiempo. Ya luego volví a mi pueblo para dar la PSU (como se llamaba antes) y me fui mas al sur a estudiar en la U.
Hoy en día tengo mis amigos preciosos en la capital, vamos a grandes conciertos y show, cuando voy a cursos, tengo donde llegar y mis amiguitos se mandan sus buenos viajecitos al sur a verme, a salir del cemento, q disfrutar del río y la montaña de donde vivo. Si no fuera por las vueltas de la vida, jamás habríamos cruzado nuestros caminos.
