La mamá complicada
Fui mamá chica, irresponsabilidad de la más pura, pero me tocó apechugar, sin chistar.
He trabajado en todo lo que les pueda pasar por la mente. Me saqué la cresta durante 15 años trabajando para un niño que ya tiene la mitad de la edad que yo tengo... Los últimos años me he dedicado a ser ambulante. Me gusta, sí. He tenido muchos trabajos, pero ese me ha permitido poder estar más en casa al manejar mis tiempos, pero hay tiempos y tiempos.
Pasando al tema de mi adolescente.
A esta edad se ponen mentirosos, manipuladores y faltos de respeto... Sin embargo, debo aceptar que haber crecido juntos fue un golpe muy duro en la realidad de la vida, haciéndome cargo sola, con un papá más irresponsable que la cresta y una carga emocional brutal.
Me considero bastante pesá como mamá, siempre he intentado que no le falte nada. Ha faltado, sí, pero más para mí que para él.
El año pasado tuve un accidente que me dejó incapacitada 1 mes aprox. Perdí mi trabajo, tenía algunos ahorros que me permitieron estar en cama 1 mes. Le faltaban zapatillas, le compré unas que siempre deseó a pesar de yo estar mal y sin un seguro de dinero pal próximo mes, en fin.
Como todo adolescente, con teléfono y todo pagado por mí.
Cuando tuve mi accidente pasó 1 semana antes de que me preguntara cómo estaba, ni un vaso de agua me llevó. ¿Dolió? Sí.
Un día se levantó y decidió que quería mandarse a cambiar, se fue a otra comuna con su amigo... En eso me llama un conocido, me pregunta por mi hijo y me explica que lo vio con un amigo, hablando con otra amiga de él, y le comentaban que había salido a robar para comer.
Mil pensamientos pasaron por mi cabeza, mil sensaciones por mi cuerpo. La rabia y el odio me consumieron; me he sacado la ctm para que ese cabro chico no conozca la calle de la forma en la que yo la conozco y miles de niños que no tienen la misma situación que él. Quería ir a buscarlo, pero en lo que yo saldría, él ya vendría de vuelta.
(En todas esas horas se suponía que él debía estar en el colegio).
Llena de rabia me metí a su IG, vi cómo se refería a mi persona... "Vieja reql", "Sapa ql", "Pesá ql" y un sinfín de garabatos más. Entre todos ellos, le contaba a sus amigos que yo jamás me había preocupado por él, que no le compraba nada, que lo tenía chato y que quería puro irse con su papá.
El odio invadió cada uno de mis sentidos... Esperé que llegara a casa pero no aparecía. A las 11 de la noche me llama que él no quería llegar a la casa porque yo debía estar muy enojada, y etc., etc., etc... Le dije que llegara de inmediato. Cuando llegó a casa, me dice que lo tengo chato, que se va a ir y que no quiere vivir más conmigo.
Comienzo a retarlo y me empuja de una manera sobrenatural (es más grande que yo y tiene más cuerpo). Me dio una rabia, pesqué un palo y a la antigua... entramos a la casa. Y comienza a pegarse un show descomunal. Comenzaron los gritos y la falta de control; sinceramente yo a esa altura estaba descontrolada. Le quité las zapatillas y le pedí el teléfono mientras me gritaba: "¡No tengo por qué pasarte mis hueás, son mías!", y me tiraba las manos.
Ya a esa altura de la situación, pesqué un martillo y le pegué al teléfono hasta hacerlo cagar. Se para y me pone un combo en el brazo, y ahí ya perdí mis estribos. Lo pesqué del pelo, lo senté en una silla y le macheteé todo el pelo. (Todo el pelo que él amaba cortarse y teñirse, que también yo pagaba).
Mientras le cortaba el pelo me decía que me odiaba, que él quería más a su papá y que se iría de mi casa, él jura... Salí, le eché cera a las zapatillas, que me habían costado más de 100 lucas, que yo solita pagué, y las quemé.
Ahí entró en shock. Empezó a gritarme que estaba loca, que esas eran sus cosas y comenzó a llorar. Le dije que todos esos lujos que él tenía yo los pagaba y que no le aguantaría ni una weá, ni a él ni a nadie, porque yo solita sé cuánto me ha costado este cabro chico, solo yo.
Le dije que no puede hacer lo que él quiere, que me va a tener que soportar hasta los 18. De ahí para adelante, si quiere echar a perder su vida, es su problema; antes de eso no. Que tendría que aprender a vivir con lo justo y necesario, lo básico y primordial, porque le daría exactamente lo que él me pinta de ser ante su sociedad.
Se volvió a escapar y me llamaron los carabineros.
Tuve que ir a la comisaría por él. La mamá del amigo con el que se había escapado estaba con él.
Lo llevó a constatar lesiones, y me gritaba por teléfono.
Fui a la comisaría, conté los acontecimientos tal cual aquí.
El carabinero me mira a mí, lo mira a él y le dice:
—¿Saliste sin permiso?
—Sí, pero ella me cortó el pelo, me quemó las zapatillas y rompió mi celular.
El carabinero:
—¿Le pegaste a tu mamá?
—Sí, pero ya le dije lo que ella me hizo, yo me quiero ir.
La mina, mirándome con cara de odio, le decía al carabinero que ella podía llevárselo a su casa.
Me dice:
—Ok, señora, ¿pondrá alguna denuncia más?
—No.
—Ok, vaya a su casa, yo arreglo esto con el adolescente y su "mamá", ya que llegaron acá con mentiras. Que le vaya bien.
No me dejaron detenida y comenzó una riña entre el carabinero y mi hijo, ya que este, probando límites, se retobó y el carabinero lo pescó con una llave y lo inmovilizó.
Quedó la cagá, afuera toda mi familia gritando.
Mi gente diciendo que yo estaba loca, que cómo hice eso... y yo fiel a mi convicción.
Le dije que me da lo mismo lo que la sociedad me quiera imponer, que solo yo sé cuánto he dado por él para que ande webeando en la calle con mentiras y diciendo que anda robando para comer, y peor aún, dejándome mal con su entorno.
Que no me arrepentía ni me arrepiento de lo que hice, porque mil veces más prefiero eso a ir a verlo después preso, o que ande haciendo daño con portonazos o asaltos.
Yo lo siento mucho, me he sacado la chucha criándolo para que sea un niño de bien y sola, para que venga una weona que no conozco a ponerme en duda.
Lamentablemente para él, los carabineros me lo entregaron y le dijeron que, si más mamás pusieran límites como yo, habría menos delincuentes juveniles. Lamentablemente, las leyes y la gente estúpida misma están haciendo que nosotros perdamos autoridad como papás. No me vengan con sus hueás de crianza respetuosa, y que no lo escuchan, y que me pasé, y que el control de impulsos y toda la hueá... porque yo no tengo por qué aguantar que me pegue, me falte el respeto y menos que haga la hueá que él quiere.
Y si me tengo que ir presa 20 veces más, las 20 me iré.
Pero yo no lo voy a ir a ver preso, yo no voy a pasar por situaciones donde un cabro va probando límites a ver si me puede pegar.
Váyanse a la cresta, pueden pensar lo que quieran de mí, pero fue la primera y hasta el momento la única vez que probó límites, porque sabe... que conmigo ni con su vida va a hacer lo que quiera.
De ahí para adelante anda alineado, pide permiso, se porta bien (ya pasó un año) y volvió a ser el cabro de antes.
A reacciones de mierda, medidas extremas.
Eso, me paso por donde ya se imaginan los comentarios de las perfectas en crianza que no pueden decirle "no" a los angelitos.
