El negacionista del clima
Me niego a aceptar que llegó el otoño. Me niego rotundamente. Hoy amaneció nublado, corría viento helado y vi a los vecinos sacando parka, gorro y bufanda al tiro, como si viviéramos en la Antártica por 15 grados.
Yo salí a comprar el pan en short y chalas. Fui tiritando entero, con los pelos de las piernas de punta por el frío, abrazándome a mí mismo en la fila de la panadería, pero manteniendo la dignidad intacta. Marzo no me va a ganar tan fácil. El verano vive en la mente, aunque llegue mañana a la pega con amigdalitis por porfiado.
