El debate del amor tarifado
Leyendo los debates que traen hace días sobre el tema de las scorts, doy mi humilde opinión de soltero de 35 años.
El 'contra' es obvio: es un servicio frío, plata por tiempo, no hay conexión real, corres riesgos y sale salado. Pero el 'pro', y por lo que muchos hombres van (me incluyo alguna vez), es la paz mental. Cero dramas, cero juegos mentales, no hay que invitar a cenar, ni estar un mes chateando para adivinar qué le pasa o qué busca. Vas, haces lo tuyo, un trato amable, chao y gracias. A veces uno está tan reventado con la pega y la vida que no tiene energía para el 'cortejo' moderno de las apps de citas. Es triste, quizás, pero es una realidad que muchos no se atreven a admitir.
