El funeral del ventilador
Hoy domingo me levanté, miré por la ventana y estaba todo nublado. Es el primer día que se siente un poquito de frío de verdad, ese famoso 'olor a otoño'. Tuve que ir a buscar un polerón al fondo del clóset. Se acabó oficialmente el verano, cabros. Hoy me toca la triste misión de limpiar y guardar el ventilador hasta fin de año. Es como el funeral oficial de las vacaciones. Igual tiene su encanto el día gris, ideal para maratón de series y un té caliente, pero pucha que pega fuerte el golpe de realidad.
