No tengo pruebas ni tampoco dudas...
A la confesión #82001 me pasó parecido.
Tenemos 44 años, él, es el típico papá de cara bonachona, ropa conservadora, barba. La gente que tiene a cargo lo adora. Tu lo ves y te da confianza al tiro. Yo, soy más 'loquilla'. Yo soy delgada, blanca, de pelo oscuro...
Un día, su hija revisaba su tablet. Y ahí estaban. Dos contactos de scort guardados en favoritos, trato de polola... 20 años, 24 años. Ambas mulatas tipo reloj de arena. Atendían a 5 estaciones del metro de dónde vivimos. Estuve 3 semanas disociada. Cuándo le hablé, se quedó quieto, en silencio, después de muuuucho rato, dijo que a veces ve cosas, y 'no sabe' como quedó guardado. Se enojó mucho. La segunda vez que le toqué el tema, también se enojó, mientras yo lloraba. Que yo era cansina. Ahí me enojé yo y le respondí que algo así mínimo merecía un botellazo. Y aunque yo no tuviera pruebas, su actitud cero empática y a la defensiva ya lo hacía valer madres. Me siento estafada, años perdidos en alguien que tenía otros gustos, en una familia de fachada, tiempo que no invertí en mi educación o crecimiento personal.
Yo sigo acá, pero duermo en el sofá hace meses, la cama matrimonial me parece inmunda y mi hija merece su espacio. El actúa como si nada pasara, no cambia las sábanas desde noviembre, que es desde que no duermo ahí. Yo trato de ver lo bueno de la vida y velar por las niñas y por mi. Con la terapia voy construyéndome, un día a la vez.
