Para la de Epidemia de solteros:
Me identifico con el fenómeno. Soy un hombre con estabilidad laboral, vida activa y, según me dicen, buena facha. Sin embargo, cargar con el estatus de 'divorciado' a veces se siente como un estigma injusto, como si fuera sinónimo de fracaso, a pesar de que cumplo con mis responsabilidades (pensiones y más) al día.
Estoy trabajado en terapia, no tengo vicios y valoro mis hobbies. Cuando me preguntan por qué sigo solo, no sé qué decir. Quizás porque busco reciprocidad: el mismo tiempo, atención y cariño que yo ofrezco. Soy de la vieja escuela: si invito, yo pago, y soy detallista por convicción. Pero veo una paradoja: tipos tóxicos o irresponsables nunca están solos, mientras que quienes buscamos algo sano parecemos invisibles. No voy a bajar mis expectativas; me ha costado mucho alcanzar mi estabilidad emocional y económica como para arriesgarla con alguien que no aporte lo mismo.
