No se nada...
Lo laboral... es que quizás voy a tener que dejar el trabajo que me habían ofrecido en otra ciudad.
Y no saben cuánto me duele escribir eso.
Tengo 32 años y fui mamá a los 15, con el papá de mi hijo no hay contacto. Hace más de 14 años que no sabemos nada de él.
Hace 12 años conocí a un hombre maravilloso.
Empezamos siendo amigos. Ni él era mi tipo, ni yo el suyo. No hubo fuegos artificiales al principio, solo conversaciones largas, risas compartidas y una calma que yo no conocía.
Con el tiempo nos enamoramos.
Él es 10 años mayor que yo. No tiene hijos. No tiene ex que marcaran su historia. Al principio eso me daba miedo. Pensaba que alguien que no había sido padre jamás podría entenderme. Que quizás no sabría lo que significaba amar a un hijo por sobre todo.
Pero me equivoqué... Me demoré muchísimo en presentárselo a mi hijo y a mi familia. No iba a meter a cualquier hombre en nuestras vidas. No después de todo lo que habíamos pasado. Pero cuando finalmente lo hice... fue mágico...
Se entendieron desde el primer día... Él lo mira con orgullo.
Y Mi hijo lo respeta y lo quiere.
Él cumple el rol de papá sin que nadie se lo haya impuesto. Lo eligió. Nos eligió.
Este año, después de 11 años de relación, decidimos dar el paso de vivir juntos. Cada uno tenía su casa, su rutina, su espacio... pero quisimos unirlo todo. Queríamos ser oficialmente una familia bajo el mismo techo.
El cambio era grande: otra ciudad, empezar de nuevo.
Yo incluso había encontrado trabajo en lo que estudié, todo estaba alineado, todo parecía estar por fin en su lugar hasta esta semana.
Esta semana la ginecóloga me confirmó que tengo cáncer de ovario y un tumor enorme.
Y el mundo se me cayó en silencio... No lloré ahí mismo, no grité, no pregunté nada ni siquiera atiné a preguntar si podría tener más hijos. Y eso era algo que habíamos soñado. En unos 2 años queríamos intentarlo.
Ahora no sé nada... No sé si podré... No sé si mi cuerpo me lo permitirá... No sé si mi vida va a cambiar para siempre.
Él no sabe, aún no le he contado.
Y hay algo dentro de mí que me susurra que quizás ya no me va a querer así. Que quizás no es justo arrastrarlo a esto. Ambos queríamos otro hijo y tal vez yo ya no pueda dárselo.
Rechacé el trabajo. No puedo empezar algo nuevo mientras voy a iniciar tratamiento. Pero también siento que quizás no debería irme a vivir con él ahora. ¿Y si esto lo cambia todo? ¿Y si se queda por obligación? ¿Y si se va?
Teníamos todo planeado... Todo... menos esto.
No sé si alguien ha pasado por algo así.
No sé si después de un diagnóstico así se puede volver a soñar con otro hijo.
No sé nada.
Solo sé que tengo miedo.
Miedo de perder mi salud.
Miedo de perder nuestros planes.
