No es ni se puede
Llevaba un año y medio en mi trabajo y, por temas laborales, empecé a trabajar más seguido con un compañero con el que antes casi no hablaba. Yo sabía que era casado y siempre mantuvimos una relación totalmente laboral.
En una fiesta de la empresa, por error guardé mi celular en una bolsa que él llevaba. Cuando lo fui a buscar la bolsa ya no estabas y él ya estaba en el Uber. Iba curso, pero me dijo que el celular sí estaba en la bolsa. Al otro día quedamos de juntarnos para que me lo devolviera... y me apareció con un celular nuevo. Resulta que la bolsa se le había quedado en el Uber y el conductor dijo que no había nada.
Lo noté muy mal, así que le pregunté qué le pasaba. Me mostró las maletas en su auto: su señora lo había echado de la casa porque no le creyó lo del celular. Desde ahí empezamos a hablar más seguido. Se mudó a un departamento, empezamos a salir... y con el tiempo nos quisimos, después nos enamoramos. Para mí todo era perfecto. Él estaba haciendo los trámites para separarse.
Pero estos últimos meses todo se vino abajo: celos extremos, mala comunicación, muchas discusiones. El 14 de febrero nos dijimos de todo y dejamos de hablar. Ayer fue a dejar lo último de mis cosas a mi trabajo y le pedí conversar. Me dijo que ya no me amaba, que estaba replanteándose la separación y que había vuelto a hablar con su ex esposa.
Con todo eso, di un paso al lado. Yo sí me había enamorado profundamente y no puedo entender cómo alguien que hace dos semanas me decía que me amaba, ahora me dice que no, mirándome a los ojos.
Estoy destrozada, con el corazón roto... y de verdad... no falten a la regla sagrada: no se metan con alguien del trabajo.
