El desfile de la vergüenza ajena
Me tocó trabajar hoy sábado en la mañana. Voy en el metro y el vagón es un espectáculo.
Cuento por lo menos a 4 tipos con peluches gigantes, de esos que ocupan dos asientos, y globos metálicos que te pegan en la cara. Van con cara de triunfo, como si llevaran un trofeo de guerra.
Yo los miro y me da una mezcla de ternura y vergüenza ajena. Amigo, gastaste 40 lucas en un oso de plumavit que va a terminar juntando ácaros en un rincon en unos dias más. El amor nos pone medios tontos, definitivamente...
